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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Sola Fide: Solo por fe

Sola Fide: Solo por fe
 Romanos 1:17
Al igual que la doctrina de la sola scriptura, esta enseñanza acerca de la salvación por fe solamente, formó parte del corazón del Movimiento de Reforma. Es una doctrina fácil de ver en la Palabra de Dios. Hay múltiples pasajes donde claramente se expresa que la salvación es por fe solamente y no por obras. Para Martín Lutero la enseñanza de la justificación por fe solamente era el principio sobre el cual la iglesia se levanta o cae. Hay doctrinas que los cristianos maduros y eruditos tienen libertad para interpretarlas en formas diferentes.  Pero esta doctrina representa el corazón de la fe cristiana no solo para Lutero, Calvino y los demás reformadores, sino también para nosotros.

En el caso de Lutero lo que le atormentaba era que a pesar de ser un monje ejemplar no encontraba la paz para su alma, esto le hacía confesarse constantemente, describiendo ese período como uno de gran desesperación, a tal grado que cuando alguien le preguntó si amaba a Dios, respondió "¿Amar a Dios?... Yo a veces lo odio". Hasta que estudiando y enseñando el libro de Romanos entre 1510- 1517 entendió la frase de Romanos 1:17, "el justo por la fe vivirá". Cuando esto pasó pronunció estas palabras: 
"Finalmente, meditando día y noche, por la misericordia de Dios, yo... comencé a entender que la justicia de Dios es aquella a través de la cual el justo vive como un regalo de Dios, por fe... con esto yo me sentí como si hubiese nacido de nuevo por completo, y que hubiese entrado al paraíso mismo a través de las puertas que habían sido abiertas ampliamente."

La Salvación mal entendida
En nuestro contexto latinoamericano algunas personas creen que van ir al cielo, y no pueden ir al infierno, porque nunca han matado a nadie, ni han robado, ni han sido infieles a su cónyuge. Aunque reconocen haber dicho algunas mentiras también se responden ¿quién no las ha dicho? Otros piensan "No soy el más santo de todos, pero tampoco soy el peor; de manera que espero que Dios pueda tomar eso en cuenta". La gente piensa que cuando Dios examine su vida, se librarán del infierno porque sus obras no son tan malas como las de otros. Desafortunadamente pensamos así porque no vemos lo malvado que es nuestro corazón y nuestra ciega conciencia no nos permite verlo de otra manera. Dios tiene que obrar para ver lo malvado que es nuestro corazón. Oswald Chambers explica que el Espíritu de Dios da convicción de pecado al incrédulo para llevarlo al arrepentimiento y perdón para hacerlo nacer de nuevo. En ese instante, el Espíritu de Dios  viene a morar en el interior de la persona y ahora que es salvo el Espíritu Santo continúa produciendo convicción de pecado durante su proceso de santificación pero ya con la esperanza de su salvación.

Cuando Dios nos dio su ley, lo hizo  no pensando que podíamos cumplirla, sino para mostrarnos la maldad de nuestro corazón, la imposibilidad de cumplir su ley y la necesidad de un salvador. Los reformadores han explicado que la ley de Dios tiene dos o tres funciones distintas; la primera, llevar al pecador a los pies de Cristo al entender la imposibilidad de cumplirla. Romanos 3:20 dice "por medio de la ley viene el conocimiento del pecado.” ¡Cuidado! No dice el "conocimiento de la salvación" sino el de cuán pecaminoso soy.  Ese conocimiento, aunado al conocimiento de la función de Cristo en la salvación, me lleva a depositar mi fe en Cristo como mi Redentor y Salvador.

La salvación por fe solamente
Para muchos, el párrafo de Romanos 3:20-26 es el corazón de esta epístola. La primera enseñanza (vs 20) de esta porción es que por medio de las obras de la ley es imposible ser justificado.  El mejor esfuerzo humano no llega a cumplir la ley a cabalidad; por nuestros propios medios jamás alcanzaremos un estado de santificación tal como para ser declarados justos. Lo único que la ley puede hacer por mí  es revelarme el carácter santo de Dios y al hacerlo puedo ver lo que Dios es y lo lejos que estoy de él por lo que yo soy y hago.

Por esa razón el verso 21 dice: " Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, atestiguada por la ley y los profetas;" y luego el 22 explica cómo ocurre: "es decir, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen." La rectitud moral de Dios ahora se manifestó aparte de la ley; en otras palabras, como la ley no nos puede dar una justicia para nuestra salvación, el camino para tener una justicia salvífica es otro: tener la justicia de Dios, la única justicia salvífica de todo el universo, por medio de la fe en Jesucristo. De ahí la frase "Sola Fide" de los reformadores. 2 Corintios 5:21 lo dice así " Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él". Notemos el intercambio en lo que dice el texto: "le hizo pecado por nosotros" Dios puso en la cruz nuestros pecados en Cristo, al punto tal que él "fue hecho pecado". Esto habla de una identificación total. Su sustitución fue completa. Dios trató a su Hijo amado como pecador, descargando su ira sobre él. Ahora dice: "para que fuéramos hechos justicia de Dios en El". Esto es recibir el carácter santo de Dios por medio  de la fe en Jesucristo. Así recibimos la justicia de Dios; somos hechos justos por Dios--una identificación total. Ahora somos justos como Cristo, sin serlo, y sólo por la fe. Es por eso que Lutero decía "Simul Justus et peccator"  "soy justo y pecador al mismo tiempo."
  
Reflexión final
El carácter moral o santidad que me permite entrar al cielo es algo que me ha sido otorgado (imputado) por Cristo después que mis pecados han sido perdonados por Él. El evangelio son las buenas nuevas de salvación en Cristo Jesús quien nos reconcilió con el Padre, siendo nosotros aún pecadores.  Hemos sido justiciados por fe solamente, pero esa fe es también una obra de gracia de parte de Dios. Mientras mejor entiendo su gracia, más entiendo que todo cuanto he llegado a ser no es otra cosa que el fruto de esa gracia.


Tomando del libro "Enseñanzas que Transformaron el Mundo" autor Dr. Miguel Nuñez; por Carlos Astorga T.

lunes, 31 de agosto de 2015

Un Hermoso Consuelo para los que están en la Fe (Romanos 8:28-39) - Cynthia Altamirano

Un Hermoso Consuelo para los que están en la Fe

 Por Cynthia Altamirano

Romanos 8:28 – 39 (RVR)

28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

29 
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Esta porción de la Escritura, siempre me ha dado consuelo, cuando he llegado a estar tan derrotada y desilusionada en medio de las circunstancias y batallas que pasamos durante todo nuestro caminar en el Señor, recurro a esta porción. Creo que nuestro problema está (como lo han mencionado algunos expositores tales como Paul Washer, John Piper) en que olvidamos el evangelio, es sumamente importante, es lo que nos mantiene fuertes durante toda nuestra peregrinación, uno piensa que ya lo sabemos todo en el evangelio pero siempre debemos ir hacia él.

Esta porción está hablando de nosotros, si estamos en el Señor, le amamos, porque Él nos amó primero (1 Juan 4:19), no está hablando de los inconversos, ellos no pueden agradar a Dios, por la naturaleza caída no quieren buscar a Dios.

La palabra nos dice que TODAS las cosas nos ayudan a bien, noten que TODAS las cosas son TODAS las cosas, esto incluye toda clase de cosas malas o negativas, angustia, luchas, adversidades, enfermedad, hambre, pobreza, persecución, incluso la muerte. Las personas que no han creído en el Evangelio nada les ayuda a bien, no tienen esperanza. Pueda que sólo tengan bendiciones terrenales mientras vivan, que no son parte de la salvación, esto es la Gracia Común.

...para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.” Mateo 5:45

Muchas veces no entendemos el propósito, el por qué o el para qué de toda circunstancia adversa que pasamos, la escritura nos da testimonio de que a través de todo esto El Señor nos conforma más a su imagen, nos acerca más hacia Él, nos enseña a humillarnos y depender siempre de Él, la prueba de nuestra fe produce paciencia, todo esto me recuerda a José, por todas las circunstancias adversas que pasó, y el propósito de Dios en todo eso, que fue bueno:

“Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.” Génesis 50:20

Después el Apóstol Pablo nos dice cómo desde la eternidad, Dios nos ha amado y Él ha estado con nosotros siempre y sigue obrando en nuestras vidas y lo seguirá haciendo hasta que Él regrese, todo esto conforme a su propósito y voluntad.

1 – Nos conoció.

El Señor en su infinito amor y soberana voluntad, eligió a cierta cantidad de personas reconociéndolas como suyas propias, por gracia y no por nuestros méritos, desde antes de la fundación del mundo. Algunos creen que eligió a aquellas personas que Él previó que iban a seguirle y obedecerle con fe, pero esto no puede ser así, dado que la fe es don de Dios, por gracia somos salvos, no por obras para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9).

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.” Romanos 9:16

Elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre[a]: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.” 1 Pedro 1:2 (LBLA)

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.” Efesios 1:4-5

“El verdadero amor es personal, amar realmente es hacer cosas concretas por individuos concretos, nosotros no podemos concebir el amor de Dios de otra manera que no sea eminentemente personal, Dios realmente ama a los que Él ama, no de palabra solamente, sino de hecho y en verdad. El ama a personas concretas con nombre y apellido, a quienes Él hace bien en formas concretas a pesar de conocerlas a la perfección. Estas personas siempre han sido amadas por Dios desde antes de la fundación del mundo.” Sugel Michelén


2 – Nos predestinó para que seamos conformados a la imagen de su Hijo Jesucristo.

“Todas las aflicciones de los creyentes son un medio para que sean hechos a la imagen de Cristo.”
Juan Calvino

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:10

Aquí entra el proceso de Santificación que El Espíritu Santo obra en nosotros durante todo nuestro peregrinaje hasta que Cristo venga y seamos perfectos. Esta es nuestra meta, llegar a ser conformes a la imagen de Cristo, Adan fue creado a la imagen de Dios, pero esta imagen fue distorsionada por el pecado, pero restaurada en Cristo, quien fue y es la imagen de Dios.

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” Filipenses 1:6

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18

       2.1 Para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Cristo es preeminente y tiene el más alto lugar entre los hijos de Dios, Él es nuestro ejemplo y Dios nos manda que seamos santos como Él es santo, y que lo imitemos y seamos un claro testimonio de su carácter hacia el mundo.

Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.” Hebreos 2:11

3 – Nos llamó, “Los que aman a Dios fueron llamados conforme a su propósito”, “Y a los que predestinó (o Eligió), a éstos también llamó.”

El Apóstol Pablo se refiere al llamamiento eficaz, que es el llamado que el Señor hace al arrepentimiento y a creer en su Evangelio a todo el mundo, sólo los que ha predestinado responden al llamado eficazmente. El Espíritu Santo primero tiene que obrar la conversión y regeneración en nuestros corazones para responder eficazmente, ya que dado a nuestra naturaleza pecaminosa, no queremos ir a Dios.

El Espíritu Santo nos convence de pecado, convenciéndonos de nuestra necesidad de Cristo, llevándonos al arrepentimiento y a abrazar y creer en el Evangelio.

Todo el que ha sido eficazmente llamado, ama a Dios.

4 – Nos justificó.

Dios hace una declaración legal sobre nosotros después de habernos arrepentido de nuestros pecados y haber creído en el evangelio de Cristo gracias a su sacrificio expiatorio. Él nos declara justos delante de sí mismo gracias a que Cristo pagó por nuestros pecados y a la vez nos imputa la perfecta justicia de Cristo, dado que Él nunca pecó y tuvo una vida perfecta delante de Dios.

Esto no quiere decir que en el momento de nuestra conversión, ya seamos perfectos a semejanza de Cristo, para llegar a ser como Cristo necesitamos de la santificación, que es progresiva durante todo nuestro peregrinaje.

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”
Romanos 3:23-26

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 5:1

5 – Nos Glorificó

Noten que la glorificación de nuestros cuerpos, sucederá en un futuro cuando Cristo vuelva, pero el Apóstol Pablo lo escribió como si ya hubiese acontecido!, esto nos muestra la certeza, seguridad y confianza de que verdaderamente sucederá! Y no hay ninguna sombra de duda, tal debe ser nuestra esperanza.

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” Hebreos 10:23

Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.” 2 Corintios 1:20

La glorificación es la meta de todo cristiano, después de haber perseverado durante nuestro peregrinaje seremos resucitados (los hermanos quienes vivieron tiempo atrás) y glorificados en cuerpo y alma todos juntamente con Cristo en su segunda venida.

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.” 1 Corintios 15:51-54

Entraremos en la gloria de nuestro Señor Jesucristo, así mismo toda su creación será restaurada y glorificada:

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:21-23

“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.” 2 Pedro 3:13

Más que Vencedores

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Qué diremos a todo esto tan grandioso??!!, siéntanse privilegiados como dice el hermano Carlos Astorga!!, Si El Señor está con nosotros quien es todopoderoso, victorioso, majestuoso, inmutable, infinito, misericordioso, soberano, etc., nada ni nadie puede hacerle frente a Él que es grande y temible!.

32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16

Dios no rehusó entregar a su único Hijo, por amor a nosotros aún siendo pecadores.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:7,8


Cuán grande e inmenso el amor el de Dios!, creo que nunca podremos comprenderlo por completo, pero nunca debemos olvidarlo, que somos amados, y que podemos recurrir hacia Él con confianza. Juntamente con Cristo todas las cosas que necesitemos serán provistas, esto no sólo se refiere a cosas espirituales, sino materiales y terrenales también, no nos afanemos hermanos, Él tiene cuidado de nosotros.

Debemos tener cuidado también de no caer al extremo de buscar al Señor sólo por prosperidad terrenal, Él nos da lo justo, lo necesario, Él nos enseña a depender siempre de Él, y ser agradecidos, porque nada obtenemos por nuestros méritos, sino por los de Él, no tenemos de qué gloriarnos, Él no quiere que desviemos nuestra vista de Él.





33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

Pueda que el enemigo y sus demonios nos acusen continuamente ante el Señor, pero estas acusaciones no tienen validez, puesto que Dios ya nos justificó, somos justos delante de Dios por que Cristo ya pagó por nuestros pecados.

34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Romanos 8:1

Cristo murió y padeció por nuestros pecados eficazmente una sola vez y para siempre, su sacrificio fue perfecto, y queda fuera del alcance de toda contradicción al haber sido resucitado y puesto a la diestra de Dios, esto es un claro testimonio de que su sacrificio fue acepto por Dios, exaltándolo hasta lo sumo.

Y por si fuera poco, El está intercediendo por nosotros, se fijan cuanta seguridad nos da Dios?? , El no quiere que dudemos, El nos da seguridad, necesitamos arrepentirnos de todas aquellas veces que hemos fluctuado y dudado de Él.

Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” Hebreos 7:25

35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Todas estas preguntas son retóricas o sarcásticas, conduciéndonos a una clara negación, nada ni nadie podrá jamás separarnos del amor de Cristo, ni aún nosotros mismos con innumerables defectos, errores y pecados, hará que seamos separados de Él, siendo aún pecadores Él nos amó y murió por nosotros (Romanos 5:8), la salvación es por fe, no por obras.

El Apóstol Pablo menciona 7 adversidades o cosas negativas habiéndolas experimentado tal como 2 Corintios 11:23-29 lo indica antes de escribir la carta a los Romanos, a excepción de “la espada”, con la cual él sería ejecutado.

Tribulación es una prueba o adversidad externa y la angustia es una preocupación o adversidad interna.

36 Como está escrito:
    Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
    Somos contados como ovejas de matadero.

Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él, teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.” Filipenses 1:29-30

En nuestro peregrinaje, desde nuestra conversión, siempre estaremos unidos a Cristo, no solo participando de sus bendiciones y redención, sino también en sus padecimientos, por lo cual somos perseguidos, maldecidos, rechazados como Él lo padeció, y produce en nosotros paciencia, dependencia en Él, humillación y todo por amor a Él.

Esto tampoco significa que en nuestros padecimientos Cristo nos abandone, Él hace justicia y paga con tribulación a los que nos atribulan, sufriendo la eterna perdición y condenación excluidos de su presencia. (2 Tesalonicenses 1:6-10). Yo pagaré dice el Señor, mía es la venganza.

“Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.” Hebreos 12:3

Sintámonos bienaventurados de padecer por Él porque grande será nuestra recompensa en los cielos.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.” Mateo 5:10-12

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Somos más que vencedores no por nuestro valor, no por nuestras fuerzas, no por nuestros méritos, no por nuestro carácter, sino por medio de Cristo y su amor por nosotros.

Dado que todas las cosas nos ayudan a bien por medio de Cristo, somos mucho más que vencedores.

“El que es más que vencedor hace que el enemigo sea una ayuda.”
William Hendriksen

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Si acaso morimos tenemos la certeza de que estaremos con El Señor. La vida terrenal con sus dificultades, angustias, tentaciones, pruebas no nos apartarán de Dios, nos ayudarán a bien por que por medio de todo esto somos perfeccionados a la imagen de Cristo.

Dios ha designado a los Ángeles como espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de nosotros (Hebreos 1:14), por lo cual no pueden apartarnos de Dios. Principados y potestades puede referirse a los ángeles caídos o demonios, incluso ellos obedecen a Dios y a pesar de sus maquinaciones no pueden apartarnos de Dios sino al contrario, son de ayuda para ser perfeccionados y acercarnos más a Dios reconociendo nuestras debilidades y tentaciones.

Problemas presentes o por venir, no nos apartarán del amor de Dios, no importa cuánto se demore alguna prueba, confiemos en el Señor y perseveremos en la fe.

No hay nada en las alturas ni en las profundidades que puedan separarnos de Dios. Y por si faltara alguna cosa de mencionar, ni ninguna cosa creada, cualquiera que fuere, nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor Nuestro.

¿QUE DIREMOS A TODO ESTO HERMANOS?, NO HAY MAYOR CONSUELO Y ESPERANZA QUE SU HERMOSO EVANGELIO Y LA MARAVILLOSA OBRA DE REDENCIÓN EN NOSOTROS DESDE ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO HASTA LA ETERNIDAD, NO TENEMOS EXCUSAS PARA ANGUSTIARNOS O DUDAR DEL SEÑOR.

ESTE PASAJE NOS MUESTRA TAMBIÉN ALGUNOS DE SUS ATRIBUTOS, QUE ÉL ES FIEL, ES INMUTABLE, ES SOBERANO, SU LLAMAMIENTO IRREVOCABLE, INCLUSO INTERCEDE POR NOSOTROS, ADEMAS NOS MUESTRA LA DOCTRINA DE LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS, SI ÉL NOS HA SALVADO, CON CERTEZA ESTAREMOS CON ÉL EN SU GLORIA, EL QUIERE QUE ESTEMOS SEGUROS EN ÉL SIN DUDAR, QUE CONFIEMOS EN ÉL, SIENTANSE AMADOS Y PRIVILEGIADOS COMO DICE EL HERMANO CARLOS, FUERA DE EL NO HAY ESPERANZA, ARREPINTAMONOS DE NUESTROS PECADOS E INSEGURIDAD, VAYAMOS HACIA ÉL CONFIADAMENTE Y RECORDEMOS SIEMPRE SU EVANGELIO POR QUE ESTO SIEMPRE NOS DARÁ FORTALEZA FRENTE A CUALQUIER PRUEBA O ADVERSIDAD.

Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” 1 Pedro 5:10


lunes, 20 de mayo de 2013

Justificación

Dios es grande en misericordia, pero de ningún modo tendrá por inocente al culpable. Dios es justo y justificará al hombre por la fe en Jesucristo quien le hace propicio. (Carlos Astorga - www.ibuc.org)

https://plus.google.com/u/0/102134399306041492880/posts/JYzXqCoCdvh

El evangelio de Dios - Romanos 4

Iglesia Bíblica Unidos en Cristo

El evangelio de Dios - Romanos 4
Carlos Astorga

Cómo somos justificados, el ejemplo de Abraham.

Video: https://plus.google.com/u/0/102134399306041492880/posts/4onvBYZxcXH

El evangelio de Dios - Romanos 3

Iglesia Bíblica Unidos en Cristo
El evangelio de Dios - Romanos 3
Las buenas noticias: Dios justifica al impío.

Video: https://plus.google.com/u/0/102134399306041492880/posts/EQxYJ9AkmHw

sábado, 20 de febrero de 2010

La gracia de Dios en la Epístola a los Romanos

La Gracia y la Elección
"...ha quedado un remanente escogido por gracia..." (11:5)
Dios en la eternidad, soberanamente eligió por gracia, esto es, sin ningún merecimiento humano, sin prever en ellos algo bueno o digno que le llevara a realizar su elección.

La Gracia y la Justificación
"...siendo justificados gratuitamente por su gracia." (3:24)
La justicia de Dios se ha revelado y ha declarado justos a los impíos por medio de Jesucristo, y esto, por pura gracia, sin merecimiento humano (si acaso pudiera darse). El hombre ha sido objeto solamente de la gracia de Dios. Esta gracia es de Jesucristo, pero ya había sido testificada por la ley y los profetas, y ahora se ofrece a los hombres, en Cristo.  Esto es algo que "choca" con nuestra manera de pensar en la que creemos que Dios debiera de justificar a los justos, a los buenos; pero él dice que ¡justifica al impío! Nada bueno encontró en aquellos a quienes justifica, sino por gracia les declara justos, como lo pueden atestiguar los ejemplos de Abraham y David, y esto es motivo de felicidad y bienaventuranza.

"Por tanto, es por fe, para que sea por gracia..." (4:16)
Para que la justificación sea por gracia, entonces ha de ser recibida por fe, ya que la fe no comporta ninguna obra humana, es independiente de cualquier ritual, como la circuncisión. No importa la clase de obra que el ser humano pueda llegar a realizar o las leyes que pueda llegar a cumplir, nada es suficiente, solo la gracia de Dios es suficiente.


"...abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre..." (5:15)
La gracia de Dios es abundante y suficiente, y es para los muchos; los muchos murieron y la gracia de Dios abundó mucho más para los muchos. Es sumamente importante resaltar que el único medio para recibir la gracia de Dios es por Jesucristo, por la gracia de un hombre.

La Gracia y la Vida Libre de Pecado
 "...¿perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?" (6:1)
La gracia de Dios sobreabundó para librarnos del pecado, no para que nos entregáramos a él. La gracia de Dios nos da la capacidad para vivir una vida agradable a Dios, en otro tiempo no teníamos otra elección mas que perseverar en el pecado.


"...el pecado no se enseñoreará de vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia." (6:14)
Ahora, en Cristo, nos es provista la capacidad para resistir al pecado; la gracia de Dios no solo permitió el que fuéramos librados de la condenación del pecado sino también del poder diario del pecado, para vivir para Dios y presentar a él nuestros miembros como instrumentos de justicia, de manera que nos presentemos de una vez y para siempre a Dios.


La Gracia y el Ministerio
"...y por quien recibimos la gracia y el apostolado..." (1:5)
Es por Jesucristo por quien dice el apóstol Pablo que recibió la gracia y el apostolado. Todo ministerio es un don de Dios, no somos llamados por hombres o para propósitos humanos; tampoco somos llamados por merecimientos propios, sino por la gracia de Dios. Que nadie piense de sí, más de lo que debe pensar. Y que nadie piense de la obra del ministerio, como de un imperio para gloria personal.   


"...teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada..." (12:6)
Dios es quien nos ha otorgado, por gracia, los dones espirituales, para que podamos desarrollar el servicio que él desea, de él proviene la capacidad y ésta no tiene que ver con algo que nosotros hallamos hecho para obtenerla, como una vida "super espiritual", sino por gracia de Dios.


"...os he escrito... por la gracia que de Dios me es dada." (15:5)
La gracia de Dios es la base para el ministerio, para la autoridad y las exhortaciones necesarias. Sin la gracia de Dios no hay respaldo para la autoridad del apóstol; ésta es algo que le fue dada, él no la obtuvo, sino le fue dada. Un error que hemos de evitar en el ministerio, es el pensar que nosotros nos hemos ganado la autoridad en la iglesia de Dios, el enseñorearnos de otros y saciar nuestra sed de poder. Dios nos guarde de ello.


La Gracia y la Bendición
"Gracia y paz a vosotros..." (1:7)
No existe bendición mayor que ser objeto de la gracia de Dios en Jesucristo. la mayor bendición a la humanidad la tenemos en Jesucristo, porque, así como en Adán la humanidad tuvo un día negro, en Jesucristo resplandece la luz y por él tenemos esperanza.