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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Enferma de amor – por distanciamiento


Enferma de amor – por distanciamiento
Ejercicio de observación en un pasaje poético – Cantares 5:2-8
[ayudando a mis estudiantes a observar un pasaje]

“Yo dormía, pero mi corazón velaba”
O sea, ¡dormía, pero velaba!
Si estuviéramos observando un texto de tipo discurso, diríamos que eso es un sinsentido, si dormía no velaba. Pero en la poesía, eso es posible, es decir, esto es permitido, en ocasiones la poesía hace uso de aparentes contradicciones para expresar sus sentimientos y atrapar nuestra atención.
Entonces, ¿qué quiso decir?, ¿qué sentimiento está expresando? Tal vez, que se fue a dormir preocupada porque su amado aún no llegaba.

¡Una voz!
Todo lo cambia, una voz. Una voz altera su sueño. Solo una voz basta. Pero no cualquier voz...

¡Mi amado toca a la puerta!
Ábreme, hermana mía, amada mía, paloma mía, perfecta mía
Y ¿qué dice esa voz? Ábreme- es su amado- Se refiere a ella con amor, con cariño, con deseo, con admiración.

pues mi cabeza está empapada de rocío, mis cabellos empapados de la humedad de la noche.
Tal vez era el pastor mencionado antes, y andaba fuera de noche cuidando las ovejas.

Me he quitado la ropa,
¿cómo he de vestirme de nuevo?
He lavado mis pies,
¿cómo los volveré a ensuciar?
Parece que ella tiene buenas razones para no abrirle. Su amado ha llegado en un momento inoportuno.
¿No le va a abrir? - ¡No me esperaba esa respuesta!
Creí que él era su deleite
Entonces, es verdad que esa experiencia de deleite de la que hablaban en el capítulo 2, no es una experiencia continua en la vida, sino algo que ocurre por tiempos, como en “Picos o cumbres”
¿Su amado que le responderá?
¿Intentará convencerla de que se levante abrir?

Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta
¡Eso!, si quiere entrar, va a insistir, no se dará por vencido tan pronto

y se estremecieron por él mis entrañas.
Entonces ella se compadece de su amado.
Ya nada importa más que él... no importa si se ha de ensuciar los pies, la compasión le mueve.

Yo me levanté para abrir a mi amado; y mis manos destilaron mirra, y mis dedos mirra líquida, sobre los pestillos de la cerradura.
Se levanta a abrirle... por amor. Destilando su perfume... de buena gana. No como molesta, sino con delicadeza, compasión y amable.
¡Ya era hora!... se hizo la difícil...
[Hay un énfasis en el aroma del amor]

Abrí yo a mi amado, pero mi amado se había retirado, se había ido
🤦🏻
¡Se fue!
Pero ¡cómo!... ella es su amada... él es su amado... ¡son el uno para el otro!...
PERO
Tal vez solo ha sido una mala noche.

Tras su hablar salió mi alma.
¡Wow!, ¡Qué intensidad!, ¡Qué deseo!, ¡Qué anhelo!

Lo busqué, y no lo hallé; lo llamé, y no me respondió.
Su voz alteró su sueño... pero la falta de su voz, ahora le turba el alma.
Hay ocasiones, en que el que busca, no halla y el que llama, no recibe respuesta.

Me hallaron los guardas que rondan la ciudad, me golpearon y me hirieron; me quitaron de encima mi chal los guardas de las murallas.
¡Que qué!
¿La golpearon? O ¿está expresando su culpa?
¿Le dieron una paliza, confundiéndola con un malhechor? O ¿está atormentada por no haberse levantando al llamado de su amado?

Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, si encontráis a mi amado, qué le habéis de decir?  Que estoy enferma de amor.
Pide ayuda a las doncellas para que encuentren a su amado y le den un mensaje: que estoy enferma de amor.
Separada de su amado, esperando.
Amor y culpa.
Anhelo intenso.
¿Lo volverá a ver?

En esta escena, ella parece indispuesta y en primera instancia no le abre la puerta a su marido.
No es como la escena del huerto donde le dice a su marido que venga a un huerto abierto y dispuesto para él, sino que ahora está en una habitación cerrada con llave.

Ahora no es primavera - sino que es de noche.

Ahora no está con el canto de las aves, sino que se encuentran en la noche fría y húmeda.

Parece como que en la vida matrimonial hubiera tiempos primaverales, pero también noches frías; tiempos para andar en el huerto y horas para estar encerrados en casa, metidos en cama y que nadie moleste.

Muy intensas las expresiones: Tras su hablar salió mi alma.

Y díganle: Que estoy enferma de amor
Notemos el ANHELO
una expresión de DESEO

Las doncellas de nuestros días tal vez le dirían: déjalo ir... ya encontrarás otro.... ya volverá... un clavo saca a otro clavo... Tú no lo necesitas… pues ni modo... no hubo compatibilidad.
Y tal vez, algunas doncellas más espirituales le dirían: Tú estás completa en el Señor... a libertad fuiste llamada... una creyente piadosa, no se enferma de amor.

PERO
Ella anhela, desea, espera, recuerda, busca... a su amado con toda el alma.

Aunque la ciudad tenga muralla y vigilantes... sin su amado, ahora, ella se siente desprotegida [sin su manto]

No importa la distancia, sino el distanciamiento entre ellos. El amado pudiera haber salido de la ciudad amurallada... o tal vez, estar en el establo durmiendo... o durmiendo con el perro, en el sillón de la sala... o al otro lado de la cama... el asunto es que ahora están distanciados.
Pudiéramos decir que él tenía razón - pues estaba afuera mojado.
Pudiéramos decir que ella tenía razón - pues estaba ya acostada.
PERO, ahora, no importa quién tenga razón... la razón y las excusas sobran... ahora hay anhelo, deseo profundo por regresar.

¿Por qué las relaciones más bellas, intensas y profundas de pronto se nos escapan, y se produce el distanciamiento?

Inevitablemente volvemos los ojos al Edén, y los extendemos, en esperanza, hacia el reino del Mesías. [ahí está el Evangelio - observemos bien]

1.       Lo relacional. Esta capacidad para amar y disfrutar la vida en comunión viene de Dios. Nuestro Dios es un Dios personal y relacional que nos ha dotado de esa capacidad, y anhelo de comunión. El amor viene de Él. Este amor a la amada o al amado, está dentro de nuestra experiencia espacio-temporal. Es disfrutable, o en su caso, pudiera ser disfrutable.

2.       El distanciamiento. Es algo que entró en el mundo con la caída; pues antes Adán y Eva vivían en comunión. Además, nos habla de que algo se nos escapa, de que esto no debería ser así. Podemos percibir que no era el deseo de Dios, aunque muchas veces parece que no lo podemos evitar... de alguna manera, nos complicamos nuestra existencia, nos distanciamos de aquellos a quienes amamos... parece inevitable.

3.       El anhelo. Aún y cuando nos distanciamos, podemos percibir que hay en nosotros un anhelo por la reconciliación... o en dado caso, por una oportunidad para empezar de nuevo. De alguna manera, nos damos cuenta de que vale la pena intentar, esforzarse, la relación parece valiosa... y hasta sagrada. Aunque no sabemos cómo, tenemos una esperanza o deseo de restauración.

Sabemos que la relación matrimonial es solo para esta vida, no para el porvenir. Así que, de alguna manera, la restauración en Cristo, hemos de esperarla en alguna medida en esta vida. Hay algo que El Evangelio del Señor opera en nosotros para este tiempo. No pensemos que todo se resolverá en el cielo.

Y en este tiempo, una relación de amor, respeto, honra -> modela el evangelio y apunta hacia un amor más excelente, el de Cristo por su iglesia.

Mientras, como la amada, podemos celebrar eso que llama estar enferma de amor.
Cuando está disfrutando de su amado [2:5] se dice enferma de amor. Cuando el amado está lejano [5:8] también dice que está enferma de amor. ¡Eso se celebra!

Ahora, observemos cómo el ritmo de la poesía nos ha llevado a un punto que notamos que no es el final... hace falta algo más... qué sucederá después... Nos ha llevado a un punto de anhelar, desear, esperar, ahora estamos expectantes... nos ha atrapado y ha sacado a flote aún nuestro propios deseos y sentimientos.

De alguna parte ha de venir la ayuda... porque ya hemos hecho lo que podíamos... en este caso ella pide ayuda a las doncellas.

Tal vez, alguna de ellas, vea a su amado y le lleve su mensaje.

domingo, 6 de abril de 2014

El amor que excede a todo conocimiento (Cantares)


martes, 21 de mayo de 2013

Entre cristianos y fariseos - Héctor Rocha

Iglesia Bíblica Unidos en Cristo

Entre cristianos y fariseos - Héctor Rocha

Video: https://plus.google.com/u/0/102134399306041492880/posts/eGgmYbxMmPZ

sábado, 17 de diciembre de 2011

Amarás a tu prójimo - 4

"Amarás a tu prójimo..." Lv. 19:18

El amor se da en la cercanía, no en la algomeración.
El que dice "yo amo a todo el mundo... mundo, aquí te va mi corazón.... yo los quiero a todos.", en realidad se está escondiendo en la multitud y evitando el verdadero amor sacrificial que implican las relaciones interpersonales.

El mandamiento se trata de amar a TU prójimo, no de amar a todo el mundo. Es algo personal y cercano, y que requiere no solo de sentimientos, sino además de compromiso, voluntad, razonamiento, sacrificio.

No hay que voltear a ver a otro lado, mí prójimo está ahí, cercano. no hagamos como aquel que "...queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?"  (Lucas 10:29)

Amarás a tu prójimo - 3

"... razonarás con tu prójimo..." Lv. 19:17

Amar al prójimo incluye una dimensión intelectual, razonar con él.
No todo es sentimental, existen ocasiones en que es necesario tener un diálogo donde se pueda reestablecer la relación y tratar de manera adulta con algún conflicto o diferencia, eso es amor.

Este mandamiento es contrario al espíritu de nuestra época de relaciones frágiles, donde todos son amigos hasta nuevo aviso. Donde las relaciones se rompen y una de las partes no acepta ni siquiera el diálogo más sencillo. Donde las personas se esconden valorando "la paz personal". Y al referirme a la paz personal, estoy haciendo alusión a ese horrible valor donde todo lo que importa es que no me hagan sentir mal, que yo esté en paz y que lleva a las personas a aislarse de los demás, no meterse en las vidas de otros, a que no les importe nada ni nadie, solo su "paz personal". Ese tipo de paz, hace que no se desee razonar con el prójimo.


Pero el mandamiento de Dios es claro, "razonarás con tu prójimo", eso demuestra que lo amas. Que estás dispuesto, de manera adulta, a dialogar para llegar no a una "paz personal", sino a estar en paz con tu hermano, a una paz corporativa.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Amarás a tu prójimo - 2

¿Quién da este mandamiento?
Por que  uno recibe órdenes de muchas fuentes, pero, dependiendo de quién venga es la manera en que se considera la orden. Si es algo opcional, o algo que podemos ignorar o si es algo realmente serio y necesario atender con prontitud y responsabilidad.

"...amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová." (Levítico 19:18)

Quien da este mandamiento es Dios mismo.

Bueno, pero alguno podrá decir por el contexto del pasaje, que este mandamiento se dió solo para el pueblo de Israel. "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a toda la congregación de los hijos de Israel..." (Lv. 19:1-2)

Sin embargo, este mismo mandamiento es ratificado en el Nuevo Testamento por el Señor Jesucristo, quien nos mandó amar al prójimo. El apóstol Pablo también les escribió a los hermanos de la iglesia en Roma, que toda la ley se cumple en amar al prójimo. Santiago escribió que la ley real se cumple al amar al prójimo. El apóstol Pedro escribe a los creyentes sobre el amor fraternal y Juan, sobre andar en amor, manifestando así que amamos al Padre y a su Hijo Jesucristo.

Vemos, pues, que este mandamiento no es esclusivo para el pueblo de Israel, sino para todo el pueblo de Dios en todas las edades.

Y este mandamiento, refleja también el carácter mismo de Dios. En este mandamiento podemos ver lo que Dios aprecia y cómo es que él considera que la cosas debieran de ser. Este mandamiento revela su amor y su santidad.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Amarás a tu prójimo como a ti mismo


Amarás
     a tu prójimo
     como (te amas)
                     a ti mismo.
(Levítico 19)

Amarás
- Verbo en modo imperativo indicando un mandamiento.
- Es ordenado por alguien
- Es ordenado a alguien
- Refleja el carácter de la persona que da la orden.
- Quien recibe la orden ha de estar capacitado para obedecerla.
- Es ordenado, deseado... posible.
- Esta en tiempo futuro, expresando progresión en el tiempo... a partir de un determinado momento en tu vida: amarás y continuarás amando.
- Es singular, personal.

A tu prójimo
- El amar tiene un objeto (o mejor, sujeto) determinado, personal y posesivo.
- El objeto es singular
- El amor no se da en la aglomeración, sino en la cercanía.

Como (te amas) a ti mismo
- El amar al prójimo tiene un parámetro de comparación real, presente y conocido.
- El amar tiene un parámetro de comparación concreto.
- El amar puede ser reflexivo y transitivo.

Del contexto
- El mandamiento esta relacionado con la santidad corporativa.
- El mandamiento tiene que ver con acciones concretas, así como palabras y sentimientos.
- El mandamiento tiene que ver con la justicia.
- Este tipo de santidad empieza desde el hogar.
- El mandamiento tiene que ver con Dios.