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lunes, 14 de mayo de 2018
domingo, 27 de septiembre de 2015
miércoles, 16 de septiembre de 2015
jueves, 30 de octubre de 2014
El soberano juicio del Señor - Isaías 14:24-27
24 Ha jurado el Señor de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá: 25 Quebrantaré a Asiria en mi tierra, y la pisotearé sobre mis montes. Entonces su yugo se les quitará de encima, y su carga será quitada de sus hombros. 26 Este es el plan acordado contra toda la tierra, y esta es la mano que está extendida contra todas las naciones. 27 Si el Señor de los ejércitos lo ha determinado, ¿quién puede frustrarlo? Y en cuanto a su mano extendida, ¿quién puede volverla atrás? (Isaías 14:24-27)
Al momento de pasar el profeta Isaías a proclamar los
juicios de Dios sobre todas las naciones, primero, deja claro que:
-
Los
designios de Dios son firmes.
Para ello
utiliza las expresiones: “Ha jurado”, “tal como lo había pensado”, “Lo ha
determinado”, “el plan acordado”, “¿quién puede frustrarlo?” Para mostrar que
lo que Dios ha determinado en su soberano y sabio consejo se cumplirá. Así nos
lo hace saber también el apóstol Pedro al hablar de la crucifixión y muerte de
Cristo, quien fue “entregado por el
determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios” (Hechos 2:22-24)
y el apóstol Pablo nos declara que fuimos escogidos en Cristo, “habiendo sido
predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el
designio de su voluntad” (Efesios 1:11)
-
Los
designios de Dios son admirables y justos
Se muestra a
Dios como un juez justo que esta presto a la justicia, quita el yugo y la
opresión y extiende su mano contra el malvado.
Notemos que Dios no sufre
sobresaltos, todo lo tiene en control. Contrario a la ansiedad que en ocasiones
nos producen nuestros propios planes que son frágiles y fácilmente pueden
frustrase. El creyente puede descansar sabiendo que la voluntad de Dios sí se
cumplirá, su plan es seguro, admirable, desde tiempos antiguos.
Dios no está bajo el control del
ser humano. El Señor es soberano sobre todas las naciones del mundo. Por tanto,
la respuesta apropiada es de sumisión total a su gobierno, una entrega total y
definitiva a su voluntad. “presentaos
vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a
Dios como instrumentos de justicia” (Romanos 6:13)
martes, 21 de octubre de 2014
martes, 5 de marzo de 2013
Efesios 4:1-16 - Lino Medellín
Iglesia Bíblica Unidos en Cristo
Lino Medellín - Efesios 4:1-16
Video:
https://plus.google.com/u/0/102134399306041492880/posts/Jvoe5KyfEfV
Lino Medellín - Efesios 4:1-16
Video:
https://plus.google.com/u/0/102134399306041492880/posts/Jvoe5KyfEfV
miércoles, 9 de enero de 2013
Gilgal - Josué 5:1-12
En
Gilgal
Josué 5:1-12
(heb. Gilgâl, "círculo
[rueda]" [de piedra]).
1. Lugar de consagración. La circuncisión.
Donde la maldad es desechada y rueda colina abajo.
“ En
aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a
circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel” (Josué 5:2)
Justo al entrar a la tierra
prometida, después de 40 años de estar vagando en el desierto, Dios le dice a
Josué que circuncide al pueblo. Uno pensaría que esto es algo extraño, pues si
están por enfrentar la batalla contra una gran ciudad amurallada, deben estar
descansados y fuertes; y no debilitar a todos los varones con una cirugía.
Pero esta no era una cirugía “sin
sentido”, sino la señal del pacto con Dios. Y esta nueva generación que se
había criado en el desierto necesitaba no solo saber quiénes eran ellos como
pueblo, esto es, el pueblo del pacto; sino también quién era Dios que los había
sacado de Egipto y los traía a esta tierra a la cual los va a introducir.
La circuncisión les recordaba
que Dios es el Dios del Pacto y que él es un Dios Santo. Ahí en Gilgal, sus
prepucios habían de rodar colina abajo, antes de poder entrar a la tierra
prometida.
Así nosotros, recordemos que
somos el pueblo de Dios, de un Dios que ha hecho un pacto de gracia con
nosotros y que Él es un Dios santo. Tengamos nuestro “Gilgal” y dejemos que
nuestras maldades rueden colina abajo y preparémonos para ver a Dios victorioso
actuando en este mundo, usando a su iglesia.
2. Lugar de vindicación. La
Circuncisión.
Donde el oprobio es quitado y rueda colina abajo.
“Y
Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto.”
(Josué 5:9)
Los pueblos de alrededor se
burlaban de los israelitas diciendo que su Dios los sacó de Egipto y no pudo
introducirlos a la Tierra Prometida, por eso los traía dando vueltas por el
desierto. Salieron de Egipto y no les va mejor, sino peor, decían en burlas.
Nunca entrarán en el reposo de la tierra de Canaán, solo andarán de errantes,
pensaban.
Pero en Gilgal, esta afrenta “rueda”
colina abajo. No más oprobio. Pues en este momento Dios está por introducirlos
a la Tierra Prometida y comerán de sus frutos.
Cuántas veces el pueblo de
Dios ha sido objeto de burlas y oprobio. Piensan muchos que a los cristianos
les va peor, que nunca recibirán las promesas. Aún los creyentes pueden llegar
a desanimarse y ese oprobio pesa sobre sus hombros. No lo lograrán jamás. Nunca
podrán hacer algo mejor. Decían. Hasta que en Gilgal, Dios le pone fin al
oprobio. Llega el Día en que Dios vindica a su Pueblo y Su Nombre es
glorificado.
3. Lugar de celebración. La
Pascua.
Donde, por la sangre del cordero, dejarán de andar en círculos por el
desierto.
“Y
los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce
días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. Al otro día de la
pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo
día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que
comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más
tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.”
(Josué 5:10-12)
Después de ser circuncidados
y sanar, el pueblo celebra la fiesta de la pascua. Recuerdan la opresión de
Egipto, la salvación de Dios, la muerte de los primogénitos, el derramamiento
de la sangre del cordero y por ello, alaban y celebran.
Ahora, saben bien que si van
a entrar a la Tierra Prometida, es por obra de Dios, no por ser ellos un pueblo
más excelente. Celebran la bondad de Dios. Comen los frutos de la tierra, cesa
el maná, Su Fidelidad es Notoria.
En Gilgal celebran, ahora
dejarán de dar vueltas en el desierto. Gracias a Dios, su redentor.
La iglesia, el pueblo de Dios,
sabe que tiene un reposo en Cristo, gracias a su sangre derramada para perdón de
los pecados. Su sacrificio en la cruz nos justifica, nos reconcilia, nos
santifica; Y esto es para celebrarse. Dios es nuestro redentor. Basta ya el
tiempo de andar vagando, en Él estamos completos, en Él hay comunión.
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