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martes, 28 de noviembre de 2017
jueves, 3 de septiembre de 2015
La providencia de Dios (libro de Ester)
La providencia de Dios
(Bosquejo basado en el libro de
Ester)
“... ¿Y quién sabe si para esta
hora has llegado al reino?” 4:14
Introducción
Definición de Providencia
“Suprema sabiduría de Dios que
rige el orden del mundo” (Larousse)
Providere (latín): Pro – antes o
con antelación; Videre - ver
I. La providencia de Dios en los acontecimientos mundiales
A. En las decisiones de gobierno (Ester 1:13-22; 2:1-4)
B. En los medios más mundanos (Ester 1)
C. En las altas posiciones sociales (Ester 1)
II. La providencia de Dios en los dones y virtudes otorgados a los hombres
A. En las cualidades físicas (Ester 2:7)
B. En las cualidades intelectuales (Ester 2:19-23)
C. En las posiciones que otorga (Ester 2:17; 4:13-14)
III. La providencia de Dios en los tiempos de crisis
A. Ordenando las cosas para que ayuden a bien (Ester 8)
B. Dando confianza a su pueblo (Ester 8:16-17)
C. Actuando en el momento oportuno (Ester 9:1-15)
IV. La providencia de Dios en los tiempos de celebración
A. El gozo de Dios (valor y temor) (Ester 9:16-32)
B. La conmemoración (Ester 9:16-32)
C. Dios es el que triunfa (Ester 9:16-32)
Aplicaciones
Confianza en medio de
adversidades
Vida de oración
Adoración y alabanza
Humildad
Fe, valor y estrategia
Gozo y celebración
Un sutil enemigo de la fe: La ansiedad (Mateo 6:25-34) - Betty Rosas de García
Un sutil enemigo
de la fe: La ansiedad
Hay un sutil
enemigo de la fe, que llega a nuestras agitadas vidas urbanas y sin percibirlo, va haciendo que nos enfoquemos en asuntos secundarios y que abandonemos o
descuidemos la fe. Va haciendo que valoremos las cosas que se ven y
despreciemos o no estimemos como de mayor valor a Dios y Su Palabra. Este
enemigo de la fe es la ansiedad.
Lectura de la Biblia
Mateo 6:25-34
25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos.30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Definición
La palabra
“afanarse” proviene de los términos griegos:
merizo – que significa dividir
nous – que significa mente
En otras
palabras, una persona que está ansiosa sufre de una mente dividida, dejándole
inquieto y distraído.
Algunas observaciones del pasaje
6:26 “Vuestro Padre celestial las alimenta”
(a las aves)
6:30 “Dios la viste así” (a la hierba
del campo)
6:32 “Vuestro Padre celestial sabe que
tenéis necesidad”
Pensemos en las
dos ilustraciones que nos da el Señor Jesucristo con respecto a Dios el Padre.
Nos dice:
1.
Que Dios alimenta y cuida de las aves.
¿Qué atributos de su carácter manifiesta
Dios al tener cuidado de las aves, que son tan pequeñas?
Veo a Dios misericordioso, cuidadoso, humilde como para atender a un
pequeño pájaro.
2.
Que Dios viste a los lirios del campo.
¿Qué cualidades de carácter manifiesta
Dios al vestir de manera tan especial a los lirios del campo?
Dios es creativo.
Es espléndido, se luce al vestir de manera tan bella a una flor, sin
importar que sea de tan corta duración.
3.
Pensemos en las diferencias y las
similitudes que tenemos nosotros con las aves y los lirios.
Similitudes: Nuestra vida tiene necesidades, es frágil y pasajera.
Diferencias:
Somos de mayor valor delante de Dios.
Nuestro Señor
Jesucristo nos dice además que Dios Padre conoce nuestras necesidades también,
así como sabe de los pájaros y los lirios.
Negarse a asumir el papel de Dios.
Dios es el que alimenta,
Dios es el que viste, Dios es el que sabe.
Nosotros no
podemos asumir el papel que le corresponde a Dios.
Si tenemos la
responsabilidad de trabajar con honestidad, de ahorrar y de compartir para las
necesidades de otros, pero esto siempre, dependiendo de la ayuda de Dios Padre.
Santiago 4:13-17 – Nos ayuda a ver cómo es la tendencia del hombre
a ser independiente de Dios.
Dios quiere que le busquemos a él y su reino como asunto principal.
6:33 “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia.”
1.
Nosotros
no tendemos a buscar a Dios de manera natural, la Biblia dice que todos
nosotros nos apartamos de Dios y no queremos venir a él. (Isaías 53:6, Romanos 3:23)
2.
Pero
el gran amor de Dios se manifestó al enviar a su Hijo Jesús a pagar por
nuestros pecados para llevarnos a Dios. (Romanos
5:8)
3.
La
obra de Cristo es suficiente, por su muerte puedo tener mis pecados perdonados.
Y por su vida, tengo acceso a la vida de comunión con Dios. Una vida de fe. Ser
trasladado al reino de Dios. (Colosenses
1:13)
Dios desea ser nuestro más grande tesoro. Que lo tengamos a él en primer lugar y que
confiemos nuestras vidas a su cuidado.
32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Este mundo está diseñado para
distraernos de Dios y hacer que nos enfoquemos en una búsqueda afanosa de cosas
materiales, y nos hace pensar que el éxito consiste en tener cosas. Nos lleva a
tener una mente dividida, dejándonos inquietos y distraídos.
No seamos vencidas por
este sutil enemigo.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
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