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domingo, 29 de julio de 2018

Por Tu Gracia




Por tu gracia

1
Cristo, Dios de vida y gloria
Desde el cielo atiéndenos
Mientras nuestro ser te adora
Oh amigo, escúchanos
De tinieblas tan profundas
Del poder de la maldad
De malicia y de amargura
Del orgullo y vanidad

CORO
Por tu gracia
¡Oh, libéranos!,
buen Dios
Por tu gracia
¡oh, libéranos!
Buen Dios
Buen Dios

2
Cuando fuerte es la prueba
Y el poder de satanás
Si tus hijos desesperan
En la lucha más tenaz
Cuando el mundo nos atraiga
Con riqueza y bienestar
Nuestro corazón no caiga
Contemplando bien y paz



3
Si las penas nos rodean
De dolor y enfermedad
Al sentir nuestra flaqueza
Y no ver en quién confiar
Si la muerte se aproxima
Y el terrible día final
Nuestro ser en ti confía
Roca de la eternidad

jueves, 22 de marzo de 2018

La Misión de la Iglesia



Esfuérzate en la gracia - 2a Parte
José Luis García
1-abril-2017
En el marco del 500 aniversario de la Reforma
www.ibuc.mx

martes, 23 de febrero de 2016

Gracia Triunfante - Isaías 54-55

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Sola Gratia: Solo por Gracia

Sola Gratia. Solo por Gracia
Efesios 2:4-9

Introducción
Hace algunos años se celebró en Inglaterra un congreso de religiones con la idea de reunir expertos en diferentes religiones y compararlas. Al preguntarse si el cristianismo tenía algo particular que no tuviera ninguna otra religión pensaron en la encarnación, en la resurrección, pero encontraron que en otras religiones se mencionaban. Cuando llegó a la reunión C.S. Lewis, sin pensarlo dos veces dijo: "¡Ah! eso es fácil, es el concepto de la gracia". Después de una breve discusión los expertos tuvieron que concluir que ciertamente en ninguna otra religión Dios ofrece su amor y su salvación completamente gratis, de forma incondicional. Solamente en el cristianismo se da esa condición.

La calidad de nuestras obras
Poco tiempo después de la caída del hombre, vemos que la raza humana se corrompió a un grado tal que Dios se vio en la necesidad de juzgar a todo el planeta (Génesis 6:5) " Y el Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal." Desde que Adán y Eva desobedecieron a Dios, el ser humano evidencia suficiente de la maldad de su corazón. Isaías, un hombre de gran rectitud, cuando se vio ante la presencia de la santidad de Dios dijo: "¡Ay de mí! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el Señor de los ejércitos." Isaías 6:5.  Más adelante, en el Nuevo Testamento Pablo dijo: "Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno." (Romanos 3:10).  Todas las facultades del hombre están afectadas por el pecado; su mente, corazón, emociones y voluntad, y por tanto todas sus obras están teñidas de maldad; a esto se le llama depravación total.

La Gracia y la Justicia de Dios frente a las obras del ser humano
La Gracia de Dios es aquel atributo por medio del cual él nos concede lo que no merecemos. Algunos definen la gracia simplemente como el favor inmerecido de Dios. Esto puede verse a la luz de la justicia de Dios, que es otro de sus atributos, y la parte de su carácter que garantiza que su ley santa sea cumplida, y que a la vez asegura que lo que fue bien hecho sea recompensado y lo mal hecho castigado a su debido tiempo. Así pues, la salvación es un regalo de Dios; es un don otorgado por gracia. La gracia excluye la posibilidad de que las obras de los hombres puedan contribuir en algo para su salvación. Como dice Romanos 11:6: "Y si es por gracia, ya no es por obras; porque en tal caso la gracia ya no sería gracia". (NVI) Las obras excluyen la gracia, y viceversa. De ahí la afirmación de las Escrituras "Solo por gracia": Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados. ¡Por gracia ustedes han sido salvados!" (Efesios 2:5)

La razón de nuestra salvación
La razón por la que Dios decidió salvarnos no radica en nosotros, sino exclusivamente en la benevolencia de su Ser. Las motivaciones de nuestra salvación se describen en Efesios 2:4-5:
 Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados). 
Las tres palabras subrayadas: misericordia, amor, gracia, están íntimamente relacionadas con nuestra salvación. La gracia es recibir aquello que no merezco. No merezco estar en el cielo, pero la gracia de Dios me da la entrada a su presencia. La misericordia es no recibir lo que sí merezco: la condenación. Pero por creer el testimonio del evangelio ya no iremos a condenación. Todas las criaturas han sido receptoras de la gracia común de Dios desde el mismo momento de su creación; nada ni nadie obligó a Dios a crearnos, pero él quiso compartir su amor con nosotros. Los ángeles no caídos han sido receptores de su gracia, pero al no haber pecado no han sido receptores de su misericordia. Esto nos lleva a señalar que el hombre ha sido receptor tanto de la gracia como de la misericordia, si ha recibido la salvación. Nosotros tenemos dificultad para concebir una salvación por gracia porque estamos muy acostumbrados a pagar por todo lo que hacemos. Y Dios obra así por causa de su gran amor que tiene características sorprendentes: Su amor es incondicional, es eterno, es dadivoso o altruista, es incomprensible. Perdernos de este amor es morir eternamente. C.S. Lewis decía al respecto: 
Si alguien me abandona, yo sufro; pero si yo abandono a Dios, él sufre, pero no porque yo  lo haya abandonado sino por lo valioso de lo que yo estoy perdiendo.”

Las características de la gracia de Dios
La gracia de Dios es inmerecida: Los seres humanos no hemos hecho nada para ser considerados merecedores de la gracia impartida sobre nosotros.

La gracia de Dios es común y es especial: La gracia común es aquella que reciben todos los seres humanos independientemente de que sean creyentes o no. Es la que hace que el sol y la lluvia caigan sobre buenos y malos. La gracia especial es el bien que algunos reciben de parte de Dios como se dice de Naamán el sirio:  Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio" (Lucas 4:27-29).

La gracia de Dios es soberana: Dios le dijo a Moisés: "Yo haré pasar toda mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del Señor delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión” (Éxodo 33:19). El hombre se irrita cuando ve la gracia soberana de Dios en acción, como cuando los judíos se enojaron contra Jesús cuando le habló de la sanación de Naamán el sirio, y la alimentación de la viuda de Sarepta (Lucas 4:25-29). Aun cuando el ser humano en su orgullo no lo tolera, la gracia de Dios es soberana.


Tomado del libro Enseñanzas que Transformaron el Mundo por Dr. Miguel Núñez; Por Carlos Astorga T.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Parábola del Banquete de Boda

miércoles, 15 de julio de 2015

Libro: Gracia sobre gracia - breve reseña


Breve reseña

José Luis García A.
Julio 14, 2015

Gracia sobre Gracia. Sánchez, Montemayor, Nuñez, Michelén, Pino, Contreras, Cabrera y Aponte. La nueva reforma en el mundo hispano. Poiema Publicaciones, 2015. 190 pp.

Autores


Juan Sánchez sirve como pastor en High Pointe Baptist Church en Austin, Tx. EEUU. Tiene una Maestría en Divinidades y una Maestría en Teología por The Southern Baptist Theological Seminary. Actualmente cursa un doctorado en Filosofía en la misma institución.

Giancarlo Montemayor sirve como pastor de hispanos en High Pointe Baptist Church en Austin, Tx. EEUU. Actualmente cursa una Maestría en Divinidades en el Southern Baptist Theological Seminary.

Miguel Nuñez es médico de profesión, sirve como pastor en la Iglesia Bautista Internacional, de Santo Domingo, República Dominicana. Cuenta con una maestría en Teología por el Southern Baptist School for Biblical Studies. Es fundador y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. Además dirige un programa televisivo semanal: Respuestas, verdades absolutas para un mundo relativo.

Sugel Michelén sirve como pastor de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos de Laurel University. Es autor de varios libros, entre ellos Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo, Hacia una educación auténticamente cristiana. Es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana y ha sido profesor de la Asociación de Escuelas Cristianas para América Latina.

Albert Pino sirve como pastor en Palm Vista Community Church, en Miami, Fl. EEUU. Sirvió en Cristo para las Naciones en Dallas, Tx. Durante 7 años. Es graduado de Reformed Theological Seminary en Orlando, Fl.

Carlos Contreras sirve como pastor en la Iglesia Cristiana Gracia Soberana de Ciudad Juárez, Chihuahua, México. Graduado de Ingeniero Civil de la Universidad de Texas en El Paso. Estudió en el Colegio de Pastores de los Ministerios Gracia Soberana en Gaithersburg, Maryland.

Félix Cabrera sirve como pastor en la Iglesia Bautista de Quail Springs en Oklahoma, EEUU. Posee una Maestría en Artes en la especialidad de Consejería Pastoral del Liberty Baptist Theological Seminary y está cursando una Maestría en Artes en la especialidad de Plantación de Iglesias en Southeastern Baptist Theological Seminary.

Edgar Aponte sirve como Director de Desarrollo de Liderazgo Hispano e Instructor de Teología en el Southeastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, NC. Tiene una Maestría en Divinidades y actualmente trabaja en un Doctorado en Filosofía con énfasis en Teología Sistemática en la referida institución.

Perspectiva teórica


Los autores, aunque con diferentes trasfondos, tienen algunas características en común.

v  Todos mencionan cómo su inicio en la vida cristiana fue en medio de una iglesia que no enseñaba las doctrinas de la gracia.
v  A todos les llegó en algún momento un acercamiento a esas doctrinas de la gracia por medio de lecturas de libros de escritores como Francis Schaeffer, R. C. Sproul, Charles Spurgeon, Martyn Lloyd-Jones, Jerry Bridges, Arthur Pink; entre otros; y por medio de algún ministerio de alguna iglesia reformada norteamericana.
v  A todos, este conocimiento les ayudó en su comprensión de las Escrituras, fue liberador, enriquecedor y les sirvió de guía para el ministerio que ahora realizan.

Vemos pues, que escriben desde la perspectiva de una persona que ha quedado sorprendida y maravillada de las verdades que antes le eran ajenas e incluso contrarias. Escriben desde la perspectiva del mundo latinoamericano que se había mantenido mayormente bajo la influencia de las doctrinas de la iglesia católica, a la cual ven como en tiempos de los reformadores; por lo cual, desean compartir con vehemencia las doctrinas de la gracia para que este mundo hispano llegue a ser también participante de la Reforma, de la cual ya participan las iglesias norteamericanas desde hace muchos años.

Pero su referente no es solo empírico, o al menos no el de todos los autores, pues se observan también fundamentos teológico-filosóficos. Con todo, la lectura es ligera, no pretende defender, sino enunciar las doctrinas de la gracia y dar testimonio de su llegada al mundo hispano.

Síntesis

El libro esta organizado en tres secciones, la primera es una sección donde presentan las doctrinas de la gracia y una breve reseña histórica de la llegada del Evangelio a América Latina. En la segunda sección, que es la más amplia, siete de los ocho autores relatan su testimonio personal sobre su encuentro con las doctrinas de la gracia. El libro termina con una sección de consejos sobre cómo actuar, participar y promover estas doctrinas de la gracia en Latinoamérica, incluyendo a la comunidad hispana que se encuentra viviendo en Estados Unidos.

Tesis

Aunque son muchos escritores, es posible identificar el desarrollo de algunas tesis, entre las cuales están las siguientes:
  1. Las doctrinas de la gracia son indispensables en la vida de la iglesia y en la comprensión del Evangelio.
  2. Las doctrinas de la gracia son el fundamento doctrinal necesario para un avivamiento espiritual en la iglesia latinoamericana.
  3. Las iglesias que viven de acuerdo a las doctrinas de la gracia impactan la sociedad.
  4. Las doctrinas de la gracia son indispensables para que una iglesia se desarrolle centrada en Cristo y viviendo para la gloria de Dios.
  5. Pero principalmente, es notorio que desean dar cuenta del surgimiento de un movimiento entre las iglesias latinoamericanas que las está llevando a considerar, analizar y abrazar las doctrinas de la gracia, por lo menos en las últimas décadas.

Apreciación crítica de la obra

El panorama histórico presentado por Nuñez es bueno y señala la complejidad de la evangelización de América Latina a la llegada tanto de los españoles como, siglos después, de las diferentes iglesias organizadas. Su observación es crítica en cuanto al contenido del evangelio que se ha recibido en la mayor parte de las iglesias hispanas y la califica de deficiente, distorsionada, diluida, etc. Luego presenta sus sugerencias para reparar tal situación, y se enfoca en la capacitación de los ministros actuales y la exposición de las Escrituras. Me parece que en algunos momentos es muy severo en su crítica, casi como diciendo que si el evangelio no fue bien presentado entonces lo único que puede existir en las iglesias hispanas, son falsos convertidos. Pero después habla de capacitar a esos pastores, que ya han sido descalificados como receptores y transmisores de un evangelio diferente y por lo tanto, como no creyentes. Aunque el capítulo me pareció bueno, creo que para realizar un mejor trabajo, a Nuñez le era necesario extenderse todo un libro, un capítulo le quedó corto y su exposición se ve forzada a unas pocas líneas.

La presentación de las doctrinas de la gracia me parece buena, es clara; y es solo eso, una presentación de los cinco puntos del calvinismo y algunas de sus implicaciones para la iglesia. Michelén las presenta solo como el punto de inicio en la reforma de la iglesia hispana.

Los capítulos en los cuales se narran los testimonios personales me parecen muy buenos. A mi parecer solo pretenden dar cuenta de la existencia de un movimiento entre las iglesias latinoamericanas no reformadas. Con ello están declarando que, al menos en las últimas décadas, ha surgido un despertar entre los creyentes hispanos no reformados hacia las doctrinas de la gracia, como una serie de verdades que les habían sido negadas. Cierto, hay iglesias reformadas como presbiterianos, luteranos, etc. Pero la novedad de la que hablan es que en el mundo hispano no tenían iglesias que fueran bautistas reformadas, o pentecostales reformados, o bíblicos reformados, etc. Y esto es a lo que llaman la nueva reforma en el mundo hispano. No tienen porqué ofenderse las iglesias hispanas reformadas, al contrario, gracias a ellas, las enseñanzas doctrinales están llegando a las iglesias hispanas no reformadas como se puede observar en cada uno de los testimonios, cada uno declara cómo el cambio provino por un maestro de las iglesias reformadas, ya sea en forma de exposición en un seminario o por medio de un libro.

Para terminar, en la sección de consejos para quienes están abrazando las doctrinas de la gracia, me parece muy oportuna la recomendación de Montemayor, excelente, pues aún Michelén al reflexionar sobre la división que le llevó a la fundación de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo observa algo de esto. No lo menciono, para no arruinarles la experiencia de lectura.

Definitivamente lo recomiendo, creo que le ayudará a ver que Dios es el Dios de toda gracia, y es él quien dirige, sustenta y edifica Su iglesia. Y aunque usted observe a su alrededor otros movimientos religiosos con mayor crecimiento y expansión entre el mundo hispano, y aunque el movimiento reformado parece por naturaleza de lento avance; podrá ver que Dios sigue obrando y que el trabajo en la obra del Señor no es en vano.

viernes, 27 de febrero de 2015

Viviendo centrados en la cruz - Juan 19:23-25

 “Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza. Por tanto, se dijeron unos a otros: No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será; para que se cumpliera la Escritura: Repartieron entre si mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Por eso los soldados hicieron esto.”  Juan 19:23-25

Los soldados le quitaron la túnica a aquel que ya antes se había despojado él mismo de su manto (Juan 13) para ofrecer un servicio de gracia a sus discípulos.

Despojaron a aquel que siendo en forma de Dios, no estimo el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó así mismo… (Filipenses 2)

Jesús mismo puso su vida, nadie se la quitó, sino que él la puso para perdón de nuestros pecados. Vivir centrados en la cruz es recibir el servicio de gracia que él ofreció en la cruz del Calvario para perdón de nuestros pecados.


Nadie puede venir a la comunión con Dios, a menos que sea a través de la obra de Cristo en la cruz, de otra manera no puede tener parte con él.

domingo, 29 de septiembre de 2013

La gloria de nuestro Señor Jesucristo y la vida en el evangelio de la gracia de Dios

Iglesia Bíblica Unidos en Cristo
“…para que el mundo crea.” Juan 17:20-23
29 de septiembre de 2013.
José Luis García Antonio.
La gloria de nuestro Señor Jesucristo y la vida en el evangelio de la gracia de Dios

Introducción
Muchas personas pretenden la gloria, ya sea por sus hechos o por su carácter; algunos han sido célebres por su misión al dar libertad o traer tiempos de paz a una comunidad; otros lo han logrado por sus escritos o sus obras de arte; otros son recordados por su aporte a la ciencia y la tecnología. Sin embargo, no muchos logran ser gloriosos mientras viven en este mundo.
Nuestro Señor Jesucristo es verdaderamente glorioso, es más, él es incomparable, tanto por sus obras, sus palabras y su carácter. Hoy veremos la gloria de nuestro Señor Jesucristo manifestada en su misión en este mundo. Su misión es lo más grandioso que un ser humano pudo realizar en favor de otros, buscar y salvar lo que se había perdido. La misión de restaurar a la raza humana a la comunión con Dios.
Adicionalmente, observaremos cómo un sistema legalista pervierte el evangelio de la gracia de Dios y roba a Dios la gloria en la vida cristiana.

La gloria de nuestro Señor Jesucristo mostrada en lo glorioso de su misión en este mundo: Buscar y salvar lo que se había perdido
Pasaje a considerar: Lucas 15:1-32
Para considerar la gloria de Cristo en su misión de buscar y salvar lo que se había perdido, vamos a estudiar tres parábolas de nuestro Señor, la parábola de la oveja perdida, la parábola de la moneda perdida y la parábola del hijo perdido.
La ocasión para estas parábolas:
“Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:” (Lc 15:1-3)
Notamos que hay dos conjuntos de personas:
a)      Los publicanos y pecadores.
Estos se acercan a Jesús para oírle.
Son objeto de la atención del Señor Jesús, ya que son recibidos por él y además, son aceptados como para comer con Jesús.

b)      Los fariseos y los escribas.
Estos murmuraban, estaban escandalizados porque el Señor recibía y comía con los pecadores.
Su referencia denota disgusto, molestia.
Su murmuración refleja el pensamiento que tenían de las otras personas, las veían como indignas de ser recibidas y menos de ser aceptadas a comer.
Su murmuración, refleja que han emitido ya un juicio.
Su murmuración, revela también su orgullo.
Su murmuración, revela su concepto de sí mismos, ellos sí son dignos de ser aceptados y comer con el maestro.
Su murmuración, refleja su menosprecio por Jesús, pues lo consideran, ya sea falto de entendimiento o falto de espiritualidad y santidad, ya que se mezcla con esos pecadores.
Su murmuración, manifiesta una escala de valores diferente a la de Dios.
Su murmuración, es un ataque contra la esencia del evangelio, no es algo secundario que se pueda pasar, sino algo fundamental, por ello, Jesús tiene que hablar para dejar claro el concepto.
Solo murmuraban entre ellos, pero Jesús conocía sus pensamientos y sus palabras dichas en lo secreto.
¿Qué tan grave es esta murmuración, como para que el Señor se digne a tratarla e incluso a dedicarle tres parábolas?
El legalismo es tan grave porque ataca la esencia del evangelio. El evangelio no es solo la manera en que nos acercamos a Dios, sino también la forma en la que vivimos el resto de la vida cristiana. Llegamos a Dios por gracia y hemos de continuar viviendo por gracia. Hacerlo de otra manera, es desechar la gracia de Dios, desligarnos de Cristo mismo, para tratar de vivir la vida de acuerdo a estándares humanos y creer que con ello agradamos a Dios. Caer de la gracia es dejar de agradar a Dios para buscar agradar a los hombres. Es dejar la libertad en Cristo para someternos al yugo de esclavitud. Es dejar de andar en el Espíritu para satisfacer los deseos de la carne. Es entrar en una vida de juzgar a los demás, comparándose, manipulando, simulando y estableciendo un sistema religioso cada vez más complejo. Es hacer acepción de personas. Es convertirse en jueces de malos pensamientos. El legalismo mata la gracia. El legalismo mata el gozo. El legalismo le roba la gloria a Dios.

a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.” (Gálatas 2:5)

Ejemplo del acordeón y la borrachera.

El creyente es quien en realidad tiene la perspectiva correcta como para hacer una buena evaluación de la cultura que le rodea y darle el enfoque correcto, incluso, disfrutarlas, más aún, tiene la posibilidad de hacer todo en la vida para la gloria de Dios.

“¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?” (1 Co 6:2-3)


Para ello es necesario que el creyente tenga los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.” (1 Tes 5:21-22)

Tenemos tres posibilidades:
1.       Desecharlo todo. – y esto nos lleva a una vida de abstinencia, a no poder disfrutar ni siquiera de un cabrito con mis amigos. Una vida legalista que se desliga de la gracia de Dios.
2.       Aceptarlo todo. – y esto nos llevaría a una vida de libertinaje, a dejarnos llevar por todo sin discriminar si algo es malo. Esto nos llevaría a desperdiciar nuestras vidas.
3.       Examinarlo todo. – y esto nos llevaría a la posibilidad de MADURAR. Esta es la gran posibilidad. Sobre todo, si hacemos ese examen a la luz de las Escrituras, con docilidad en el alma, y en compañía de la iglesia del Señor, presente y pasada.

Las tres parábolas
a)      La oveja perdida
“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si se pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros  gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lc 15:4-7)

En esta parábola se muestra a Jesús como un buscador diligente, en la figura del pastor que sale a buscar su oveja perdida. No es una búsqueda descuidada o sin involucramiento emocional, sino al contrario, se ve por lo que hace cuando la encuentra, que su búsqueda es diligente y apasionada. No cesa hasta que la encuentra. Y al encontrarla, la pone sobre sus hombros gozoso, es decir, manifiesta un cuidado gozoso de la oveja y no solo se goza, sino que además, al llegar a casa celebra con sus amigos y vecinos. El gozo es tal, que llega al punto de la celebración compartida. Hace una fiesta, que es algo totalmente opuesto a la actitud de los escribas y fariseos que estaban malhumorados y murmurando, cuando debieran de gozarse con Jesús porque su oveja perdida la había encontrado.
La conclusión la da en términos, no de ovejas, sino de pecadores que vuelven a Jesús y manifiesta que en el corazón de Dios hay gozo, más aún, dice que en el cielo hay fiesta, celebración comunitaria de una mayor plenitud.


b)      La moneda perdida
“¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Lc 15:8-10)

Ahora, Jesús es comparado con la mujer que busca diligentemente su moneda perdida. Sus acciones reflejan la importancia y diligencia de la búsqueda, enciende la lámpara y barre. Al final, cuando encuentra la moneda, invita a sus amigas y vecinas para celebrar, nuevamente vemos el gozo compartido y su declaración del motivo de la celebración.
La conclusión, nos deja nuevamente a Dios celebrando en el cielo con sus ángeles cuando un pecador se arrepiente. Su arrepentimiento es “haber sido encontrado” por Dios.
El gozo compartido y expresado en la celebración, era la respuesta adecuada a la llegada de los publicanos y pecadores. Sin embrago, los fariseos y los escribas estaban muy molesto, más aún, indignados.

c)       El hijo perdido
En esta tercera parábola, el Señor Jesucristo deja aún más evidente la comparación entre los dos grupos de personas, al incluir al hijo mayor y con ello, manifestar lo que se esperaba de los escribas y fariseos.

“También dijo: un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” (Lc 15:11-32)
Observamos en esta parábola que el padre es Jesús; el hijo mayor corresponde al grupo de los fariseos y escribas; y el hijo menor, representa a los publicanos y pecadores.
El hijo menor se perdió, desperdició su vida. Y adicional a esto, le sobrevino un hambre en su región. Para hacer mayor la apreciación de su situación, se habla de la miseria en que cayó al grado de desear la comida de los cerdos. En cierta medida, esta imagen corresponde a la que tenía los fariseos y escribas de los publicanos y pecadores, como gente que ha caído en la miseria, lejos de casa.
Sin embargo, un aspecto que deja ver, y que al parecer no habían considerado los fariseos y escribas, es que la llegada de los publicanos y pecadores, era debido al arrepentimiento, habían “vuelto en sí”. Además, de que ellos eran conscientes de su propia indignidad. El hijo menor no venía con atrevimiento a arrebatarle más cosas a su padre, ni tampoco estaban queriendo usurpar el lugar del hijo mayor; venía humillado y arrepentido, consciente de su indignidad y de su pecado, y solicitando solo perdón, misericordia y ser un jornalero. Ni siquiera ser hijo, pues sabía lo que había hecho.
La respuesta del padre, refleja lo que debiera de ser también la respuesta del hijo mayor. Misericordia y gracia. Corrió, se echó sobre él y le besó son acciones que manifiestan su perdón, su aceptación de nuevo al hogar. No porque lo mereciera, sino por gracia.
La celebración que viene después, nos dice el padre, que era necesaria. Manifiesta el gozo de Cristo y de Dios. Es un gozo compartido en comunidad, es una celebración con comida, música y danzas. ¡Una verdadera fiesta!
He escuchado en algunas ocasiones decir que el cielo será muy aburrido, que la verdadera fiesta estará en el infierno. Pero creo que eso es por la percepción que se tiene en este tiempo presente, de que los no cristianos son fiesteros y que los cristianos no saben festejar. Es posible, que los cristianos seamos unos “aguafiestas amargados”, pero el que no sepamos celebrar no significa que Dios no sepa celebrar, la Biblia nos habla de una gran celebración en el cielo, con todo y comida. Una verdadera fiesta, en una mayor plenitud e intensidad, como nunca hemos estado en alguna aquí en la tierra. Una celebración gozosa a la manera de Dios.
Solo para tener algo de trasfondo, observemos algunos videos de fiestas judías, para que nos demos una idea.
-          Ejemplos de videos de celebraciones judías –

Sobre la tradición encarnacional (sacramental)
Nuestro Señor Jesucristo es glorioso y esto lo podemos ver claramente en su misión que vino a realizar en este mundo. La más grande misión que nadie pudo imaginar ni emprender, buscar y salvar lo que se había perdido.
Con su obra, nos dejó ejemplo de cómo debemos entonces vivir. La vida humana es digna y sus expresiones son disfrutables. El pecado es destructivo y hunde al hombre en la miseria.
Jesús hizo lo que fue llamado a hacer – “liberar a los oprimidos” - En las obras y las palabras de Jesús, no hay división entre lo sagrado y lo secular. El acto de misericordia fluyó del ser de Jesús rompiendo el muro divisorio entre la fe y el trabajo, entre lo sagrado y lo secular.
La doctrina de la Trinidad es una de las enseñanzas más profundas y controversiales de la Iglesia. Muchos han dejado la Iglesia por la doctrina de la Trinidad, otros han acusado a los cristianos de adorar tres dioses y existen miles de tomos tratando de explicar la doctrina. Pero la Trinidad es el corazón de la Tradición Encarnacional, porque Jesús ES la Encarnación. En la persona de Jesucristo, Dios llegó a ser hombre y con ello mostró su bendición al mundo material y físico donde vivimos. Dios el Espíritu creó un cuerpo físico en el que moraba una armonización bella de lo espiritual y lo material. Dios creó a los seres humanos con una parte espiritual y una parte material; y Dios llegó a ser uno de nosotros para traernos de nuevo a su familia.
Como parte de su vida terrenal, Jesús asistía a las sinagogas locales para participar en la adoración y las prácticas de su fe. Los Evangelios también mencionan tiempos cuando Jesús visitó el templo en Jerusalén para adorar y orar. Pareciera que Jesús afirmó los sacramentos y liturgias que tienen sus raíces en lo físico. Contrario a lo que muchos creen, Dios no limita su afirmación a las “actividades religiosas”. Con su propia vida, Jesús aprobó las actividades cotidianas; actividades como trabajar, comer, reír, lavar la ropa, caminar, llorar, hablar, etc. Todo en la vida tenía honor. Todo recibió honor incluyendo profesiones y trabajos. En la mayoría de las pinturas y películas, vemos a Jesús como un hombre de piel pálida y manos suaves. Debiéramos imaginar a Jesús como un hombre moreno con manos duras que podía trabajar la madera transformándola en una mesa. Jesús también tenía el poder de transformar a las personas con el poder de sus palabras. Dios afirmó, con la encarnación, el valor de la vida humana y la belleza del mundo material.
¿Has considerado que tu trabajo cotidiano – lavando trastes, amando a tus amigos, esposo(a) y novio(a), haciendo la tarea, etc. – es tan importante para Dios como los “trabajos espirituales”?
El enfoque en lo físico es natural para los seres humanos. Necesitamos comida y la disfrutamos, compramos ropa para no tener frío, tomamos una pastilla cuando tenemos dolor de cabeza o gripa. Los mensajes del mundo nos entran por los sentidos. Tenemos un problema cuando hablamos del mundo espiritual; porque no podemos oler, saborear, ver, ni oír lo espiritual. Por eso tenemos la tendencia de poner en otra categoría a las cosas espirituales. Ponemos atención a los asuntos espirituales solo cuando estamos involucrados en actividades de la iglesia o haciendo “nuestro devocional” o cuando necesitamos algo.
El Espíritu Santo promueve una armonía entre lo físico y lo espiritual. Fuimos creados con la parte espiritual y corporal en armonía, pero después de la caída, el cuerpo empezó a luchar contra el espíritu (Romanos 7:15). Nosotros esperamos el día cuando el cuerpo y el espíritu estén en armonía otra vez.
La principal manera que el Espíritu usa para sanar la división entre el cuerpo y el espíritu es por medio de las “disciplinas espirituales”. Cuando ayunamos, le estamos diciendo al cuerpo que los asuntos espirituales son importantes. Al servir a otros, le estamos diciendo que las necesidades de otros son más importantes que las nuestras. Con la disciplina de la sencillez, nos libramos de la tiranía del deseo de acumular cosas. La adoración nos recuerda que somos “polvo”. Las disciplinas espirituales ponen a nuestros cuerpos en el lugar donde Dios puede trabajar en su bondad para traer armonía a nuestras vidas.
Cuando el cuerpo y el espíritu empiezan a armonizar, podemos quitar las categorías. Podemos participar en actividades religiosas y cotidianas tratándolas como actividades iguales porque Dios está en ambas. Entonces, todo lo que decimos, todo lo que hacemos y todo lo que somos, son maneras para hacer real la presencia de Dios para las personas a nuestro alrededor. Somos libres para mostrar a Dios al mundo. Estamos disponibles para ser los representantes de Dios y Él hace su trabajo a través de nosotros. Cuando dejamos que el poder y la vida de Dios fluyan a través de nosotros, llegamos a ser las personas que Dios quiere y Dios es conocido en el mundo.
Hasta ahora, hemos hablado en términos teóricos. Esta es la parte más sencilla. Tenemos que pasar a lo concreto, los cambios prácticos que nos ayudarán a integrar nuestro ser dividido. El primer paso es cambiar el interior y poner atención a la fuente de lo que decimos y hacemos. Tenemos que someternos al Espíritu Santo, en vez de resistirle. Tenemos que quitar la barrera que mantiene a Dios fuera de las partes más íntimas de nuestro ser. Cuando oramos; “Dios, quita las barreras, te pido que penetres en mi vida y me hagas una persona íntegra”, Dios va a responder.
Empezaremos a pensar en unidades de armonía, abandonando distinciones como espiritual/material, sagrado/secular, fe/obras, alma/cuerpo, religioso/mundano. Jesús nos mostró por sus acciones que la vida puede ser integrada y que podemos vivir en el poder de Dios cada día experimentando su poder en cada cosa que hacemos.
Nuestra carrera llega a ser nuestro llamamiento – igual que un pastor o un misionero. Jesús sirvió a Dios en el taller de carpintería haciendo sillas, mesas, puertas y cunas. También servimos a Dios cuando trabajamos en computadoras, reparamos los autos o realizamos registros contables.
La familia es un lugar donde puedes servir a Dios en vez de un lugar donde puedes satisfacer tus propias necesidades. Cada uno de nosotros tiene la necesidad de interrelacionarse con otros, estar con personas donde nos sentimos amados. La familia puede suplir estas necesidades. Tal vez nos encontramos haciendo un trabajo “aburrido”, pero esta actitud, nos puede ayudar a encontrar a Dios en medio de ello.
Dejaremos la obsesión de querer llegar a la cima o de ser la persona más importante. Una persona integrada puede unir a Dios, su familia y su vocación; pasando el tiempo necesario con cada uno, en vez de someterse a un sistema legalista de “10 minutos con Dios, 2 horas con la familia, 8 horas para el trabajo, etc.”
El presidente de la compañía y la secretaria son de igual valor delante de Dios. Entonces, amaremos y respetaremos a cada persona por igual. Cada acción y cada actividad son importantes para Dios y manifiestan la presencia de Dios en el mundo. Hay que recordar que nuestra transformación interior requiere tiempo y se da gradualmente.
Junto con las otras tradiciones – Contemplativa, de Santidad, Carismática, de Justicia Social y Evangélica – la tradición encarnacional nos puede guiar a las profundidades de nuestro interior y guiar a nuestras acciones para que podamos manifestar la presencia de Dios a las personas en la familia, el trabajo y la sociedad. A través nuestro, el mundo espiritual invisible llega a ser visible.

Sobre el cristiano y las artes
Primero consideremos que (1) Dios hizo al ser humano completo, con una parte espiritual y otra material, (2) En Cristo, el hombre entero es redimido, (3) El señorío de Cristo abarca la vida entera del creyente y (4) Cristo regresará y el cuerpo humano se levantará de entre los muertos, para que el ser humano completo sea redimido. Es dentro de este marco en que nosotros debemos entender qué lugar ocupan las artes en la vida cristiana. Cuando el hombre es redimido por la sangre de Cristo, todas sus capacidades como ser humano son restauradas. El señorío de Cristo abarca todas las áreas de su vida, incluyendo su intelecto y su expresión artística. Las artes y las ciencias tienen un lugar en la vida cristiana, no son periféricas. Para un cristiano redimido por la obra de Cristo y viviendo dentro de las normas de las Escrituras y bajo la dirección del Espíritu Santo, el señorío de Cristo debe incluir un interés en las artes. Un cristiano debe usar las artes para la gloria de Dios, no solo como suplementos, sino como cosas bellas que alaban a Dios. Las obras de arte pueden ser una doxología en sí mismas. (Francis A. Schaeffer – Art and the Bible)
Algunos creyentes le restan importancia a las artes en la vida cristiana, algunos hasta llegan a decir que los diez mandamientos prohíben casi todo tipo de arte, al decir “no te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay en el cielo ni en la tierra…” Sin embargo, el libro de levítico nos aclara que el mandamiento se refiere a no hacerse imagen para adorarlas como a Dios. (Éxodo 20:4-5; Levítico 26:1) es decir, adorar las obras de arte es malo, pero no el arte en sí mismo, de hecho, el tabernáculo fue lleno de obras de arte por mandato de Dios mismo. También el templo fue lleno de obras de arte. 2 Crónicas 3:6 nos aclara que muchas de estas obras de arte fueron puestas solo para adornar sin ningún otro fin o propósito, solo porque se veían bonitas, reflejaban belleza y esa belleza proclamaba la gloria de Dios.
En algunas ocasiones, el arte fue mal usado por el pueblo de Dios, como fue en el caso de la serpiente de bronce que Dios le mando a Moisés construir para salvar a su pueblo de las serpientes que les estaban mordiendo. Tiempo después, fue objeto de culto en el pueblo, pervirtieron algo bueno.
En la Biblia encontramos esculturas, música, drama, poesía y danzas utilizadas tanto en la adoración a Dios como en otros eventos sociales. Esto no santifica todo el arte, pero sí da evidencia de que las obras de arte no son malas en sí.
Francis Schaeffer nos dice que hemos de pensar en varias cosas en relación al arte, aunque el campo de la estética es muy amplio.
1.       Las obras de arte tienen valor en sí mismas.
2.       Las obras de arte añaden fuerza a nuestra cosmovisión.
3.       Definiciones normales, sintaxis normales.
4.       El arte y lo sagrado.
5.       Cuatro criterios de juicios: excelencia técnica, validez, contenido intelectual – la cosmovisión que presenta, y la integración del contenido y el vehículo.
6.       El arte puede ser usado para cualquier tipo de mensaje.
7.       Cambio de estilos. Los estilos en el arte pueden cambiar y no hay nada de malo en esto.
8.       Formas de arte moderno y el mensaje cristiano.
9.       La cosmovisión cristiana.
10.   El asunto del arte cristiano. El cristiano es un hombre libre en Cristo y puede “volar hasta las estrellas”, bajo la guía del Espíritu Santo.
11.   La obra de arte individual y la obra total del artista.

Concluyendo, ninguna obra de arte es más importante que la propia vida del cristiano, y cada cristiano está llamado a ser un artista en este sentido. Puede ser que no tengas el don de la escritura, Ni el don de componer o de cantar, pero cada uno tiene el don de la creatividad en términos de la forma en que vive su vida. En este sentido, la vida del cristiano debe ser una obra de arte. La vida del cristiano debe ser verdadera y también llena de belleza en medio de un mundo perdido y desesperado.

Algunas preguntas útiles (Grant Horner):
-          ¿Cuál es la aparente posición moral de la obra en cuestión?
-          ¿Cuál es la aparente visión que el autor tiene del mundo?
-          ¿Qué se puede aceptar, es decir, qué es verdad?
-          ¿Qué debe rechazarse por carente de verdad?
-          ¿Debería una persona retraerse de participar en cultura y hasta qué punto?
-          ¿Puede la participación en la actividad cultural usarse para la gloria de Dios?
-          ¿Puede ser la participación perjudicial para la vida espiritual de la persona?
-          ¿Es esta un área de problema personal?
-          ¿Se ha comprometido la obediencia de la persona al punto que no reconoce esta como un área problemática?

“Dios es un Dios de belleza. Él es la fuente esencial de la belleza, y su carácter es bello. Parte de la tarea del hombre es reflejar el carácter del Dios. Eso significa que somos llamados a producir arte, y un arte que sea excelente.” (R.C. Sproul)

La belleza y la apreciación artística son de los primeros elementos que tiene un niño para distinguir entre la virtud y el vicio. Lo bello, refleja lo virtuoso. Lo malo, es feo.

Sobre nuestras respuestas
A)     Gozo y celebración
La respuesta nuestra debiera de ser de gozo, como la del Señor.
Celebrar con gozo en comunidad que más personas escuchen el evangelio del Señor.
Aprender a celebrar en la vida, pues hay razón suficiente para ello.
Apreciar el evangelio de la gracia y dejar de imponer cargas sobre otras personas.
Al celebrar, estamos viviendo para la gloria de Dios.
Podemos con libertad dirigirnos en todos los asuntos de esta vida con gozo y con la plena conciencia de que podemos agradar a Dios en cada aspecto, no solo en lo religioso, sino también en lo laboral, familiar, social, económico, cultura, etc.

B)      Murmuración
Lamentablemente, muchas veces en las iglesias somos como el hermano mayor.
Legalistas y amargados. Siempre desconfiados de los demás y manipulando la vida de los que nos rodean a través de la mala conciencia.
Sin tratar con dignidad la vida humana y sus expresiones.
Cuando tratamos con legalismo a las personas, estamos despreciando el evangelio de la gracia de Dios. En realidad, con nuestros actos, estamos proclamando un evangelio diferente.

C)      Sobre el arte, somos llamados a analizar, examinar el arte. Pero además, a apreciar el arte, es más, a disfrutar del arte. Y si el Señor nos ha dotado de creatividad, como lo creo que todo ser humano pues llevamos la imagen de Dios en nosotros, a producir obras de arte, a participar activamente en el arte con una cosmovisión cristiana, bajo los principios de la Palabra de Dios y la guía del Espíritu Santo. Dios será glorificado y el mundo recibirá una perspectiva refrescante sobre la vida, una perspectiva que apunta a Dios con todo brillo.

Conclusión.
Nuestro Señor Jesucristo es glorioso y esto lo podemos observar en la misión que vino a cumplir en la tierra: buscar y salvar lo que se había perdido.
La conversión es tan grande, que hemos de valorarla y celebrarla. Todos son bienvenidos a la mesa del Señor.
Los hermanos mayores, hemos de aprender a vivir en la gracia y no desechar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Caminemos con Cristo encarnando el mensaje en toda nuestra manera de vivir, para la gloria de Dios.

La gloria de nuestro Señor Jesucristo y la vida en el evangelio de la gracia de Dios

Iglesia Bíblica Unidos en Cristo
“…para que el mundo crea.” Juan 17:20-23
29 de septiembre de 2013.
José Luis García Antonio.
La gloria de nuestro Señor Jesucristo y la vida en el evangelio de la gracia de Dios
Introducción
Muchas personas pretenden la gloria, ya sea por sus hechos o por su carácter; algunos han sido célebres por su misión al dar libertad o traer tiempos de paz a una comunidad; otros lo han logrado por sus escritos o sus obras de arte; otros son recordados por su aporte a la ciencia y la tecnología. Sin embargo, no muchos logran ser gloriosos mientras viven en este mundo.
Nuestro Señor Jesucristo es verdaderamente glorioso, es más, él es incomparable, tanto por sus obras, sus palabras y su carácter. Hoy veremos la gloria de nuestro Señor Jesucristo manifestada en su misión en este mundo. Su misión es lo más grandioso que un ser humano pudo realizar en favor de otros, buscar y salvar lo que se había perdido. La misión de restaurar a la raza humana a la comunión con Dios.
Adicionalmente, observaremos cómo un sistema legalista pervierte el evangelio de la gracia de Dios y roba a Dios la gloria en la vida cristiana.

La gloria de nuestro Señor Jesucristo mostrada en lo glorioso de su misión en este mundo: Buscar y salvar lo que se había perdido
Pasaje a considerar: Lucas 15:1-32
Para considerar la gloria de Cristo en su misión de buscar y salvar lo que se había perdido, vamos a estudiar tres parábolas de nuestro Señor, la parábola de la oveja perdida, la parábola de la moneda perdida y la parábola del hijo perdido.
La ocasión para estas parábolas:
“Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo:” (Lc 15:1-3)
Notamos que hay dos conjuntos de personas:
a)      Los publicanos y pecadores.
Estos se acercan a Jesús para oírle.
Son objeto de la atención del Señor Jesús, ya que son recibidos por él y además, son aceptados como para comer con Jesús.

b)      Los fariseos y los escribas.
Estos murmuraban, estaban escandalizados porque el Señor recibía y comía con los pecadores.
Su referencia denota disgusto, molestia.
Su murmuración refleja el pensamiento que tenían de las otras personas, las veían como indignas de ser recibidas y menos de ser aceptadas a comer.
Su murmuración, refleja que han emitido ya un juicio.
Su murmuración, revela también su orgullo.
Su murmuración, revela su concepto de sí mismos, ellos sí son dignos de ser aceptados y comer con el maestro.
Su murmuración, refleja su menosprecio por Jesús, pues lo consideran, ya sea falto de entendimiento o falto de espiritualidad y santidad, ya que se mezcla con esos pecadores.
Su murmuración, manifiesta una escala de valores diferente a la de Dios.
Su murmuración, es un ataque contra la esencia del evangelio, no es algo secundario que se pueda pasar, sino algo fundamental, por ello, Jesús tiene que hablar para dejar claro el concepto.
Solo murmuraban entre ellos, pero Jesús conocía sus pensamientos y sus palabras dichas en lo secreto.
¿Qué tan grave es esta murmuración, como para que el Señor se digne a tratarla e incluso a dedicarle tres parábolas?
El legalismo es tan grave porque ataca la esencia del evangelio. El evangelio no es solo la manera en que nos acercamos a Dios, sino también la forma en la que vivimos el resto de la vida cristiana. Llegamos a Dios por gracia y hemos de continuar viviendo por gracia. Hacerlo de otra manera, es desechar la gracia de Dios, desligarnos de Cristo mismo, para tratar de vivir la vida de acuerdo a estándares humanos y creer que con ello agradamos a Dios. Caer de la gracia es dejar de agradar a Dios para buscar agradar a los hombres. Es dejar la libertad en Cristo para someternos al yugo de esclavitud. Es dejar de andar en el Espíritu para satisfacer los deseos de la carne. Es entrar en una vida de juzgar a los demás, comparándose, manipulando, simulando y estableciendo un sistema religioso cada vez más complejo. Es hacer acepción de personas. Es convertirse en jueces de malos pensamientos. El legalismo mata la gracia. El legalismo mata el gozo. El legalismo le roba la gloria a Dios.

a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.” (Gálatas 2:5)

Ejemplo del acordeón y la borrachera.

El creyente es quien en realidad tiene la perspectiva correcta como para hacer una buena evaluación de la cultura que le rodea y darle el enfoque correcto, incluso, disfrutarlas, más aún, tiene la posibilidad de hacer todo en la vida para la gloria de Dios.

“¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?” (1 Co 6:2-3)


Para ello es necesario que el creyente tenga los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

“Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.” (1 Tes 5:21-22)

Tenemos tres posibilidades:
1.       Desecharlo todo. – y esto nos lleva a una vida de abstinencia, a no poder disfrutar ni siquiera de un cabrito con mis amigos. Una vida legalista que se desliga de la gracia de Dios.
2.       Aceptarlo todo. – y esto nos llevaría a una vida de libertinaje, a dejarnos llevar por todo sin discriminar si algo es malo. Esto nos llevaría a desperdiciar nuestras vidas.
3.       Examinarlo todo. – y esto nos llevaría a la posibilidad de MADURAR. Esta es la gran posibilidad. Sobre todo, si hacemos ese examen a la luz de las Escrituras, con docilidad en el alma, y en compañía de la iglesia del Señor, presente y pasada.

Las tres parábolas
a)      La oveja perdida
“¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si se pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros  gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (Lc 15:4-7)

En esta parábola se muestra a Jesús como un buscador diligente, en la figura del pastor que sale a buscar su oveja perdida. No es una búsqueda descuidada o sin involucramiento emocional, sino al contrario, se ve por lo que hace cuando la encuentra, que su búsqueda es diligente y apasionada. No cesa hasta que la encuentra. Y al encontrarla, la pone sobre sus hombros gozoso, es decir, manifiesta un cuidado gozoso de la oveja y no solo se goza, sino que además, al llegar a casa celebra con sus amigos y vecinos. El gozo es tal, que llega al punto de la celebración compartida. Hace una fiesta, que es algo totalmente opuesto a la actitud de los escribas y fariseos que estaban malhumorados y murmurando, cuando debieran de gozarse con Jesús porque su oveja perdida la había encontrado.
La conclusión la da en términos, no de ovejas, sino de pecadores que vuelven a Jesús y manifiesta que en el corazón de Dios hay gozo, más aún, dice que en el cielo hay fiesta, celebración comunitaria de una mayor plenitud.


b)      La moneda perdida
“¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.” (Lc 15:8-10)

Ahora, Jesús es comparado con la mujer que busca diligentemente su moneda perdida. Sus acciones reflejan la importancia y diligencia de la búsqueda, enciende la lámpara y barre. Al final, cuando encuentra la moneda, invita a sus amigas y vecinas para celebrar, nuevamente vemos el gozo compartido y su declaración del motivo de la celebración.
La conclusión, nos deja nuevamente a Dios celebrando en el cielo con sus ángeles cuando un pecador se arrepiente. Su arrepentimiento es “haber sido encontrado” por Dios.
El gozo compartido y expresado en la celebración, era la respuesta adecuada a la llegada de los publicanos y pecadores. Sin embrago, los fariseos y los escribas estaban muy molesto, más aún, indignados.

c)       El hijo perdido
En esta tercera parábola, el Señor Jesucristo deja aún más evidente la comparación entre los dos grupos de personas, al incluir al hijo mayor y con ello, manifestar lo que se esperaba de los escribas y fariseos.

“También dijo: un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.
Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.” (Lc 15:11-32)
Observamos en esta parábola que el padre es Jesús; el hijo mayor corresponde al grupo de los fariseos y escribas; y el hijo menor, representa a los publicanos y pecadores.
El hijo menor se perdió, desperdició su vida. Y adicional a esto, le sobrevino un hambre en su región. Para hacer mayor la apreciación de su situación, se habla de la miseria en que cayó al grado de desear la comida de los cerdos. En cierta medida, esta imagen corresponde a la que tenía los fariseos y escribas de los publicanos y pecadores, como gente que ha caído en la miseria, lejos de casa.
Sin embargo, un aspecto que deja ver, y que al parecer no habían considerado los fariseos y escribas, es que la llegada de los publicanos y pecadores, era debido al arrepentimiento, habían “vuelto en sí”. Además, de que ellos eran conscientes de su propia indignidad. El hijo menor no venía con atrevimiento a arrebatarle más cosas a su padre, ni tampoco estaban queriendo usurpar el lugar del hijo mayor; venía humillado y arrepentido, consciente de su indignidad y de su pecado, y solicitando solo perdón, misericordia y ser un jornalero. Ni siquiera ser hijo, pues sabía lo que había hecho.
La respuesta del padre, refleja lo que debiera de ser también la respuesta del hijo mayor. Misericordia y gracia. Corrió, se echó sobre él y le besó son acciones que manifiestan su perdón, su aceptación de nuevo al hogar. No porque lo mereciera, sino por gracia.
La celebración que viene después, nos dice el padre, que era necesaria. Manifiesta el gozo de Cristo y de Dios. Es un gozo compartido en comunidad, es una celebración con comida, música y danzas. ¡Una verdadera fiesta!
He escuchado en algunas ocasiones decir que el cielo será muy aburrido, que la verdadera fiesta estará en el infierno. Pero creo que eso es por la percepción que se tiene en este tiempo presente, de que los no cristianos son fiesteros y que los cristianos no saben festejar. Es posible, que los cristianos seamos unos “aguafiestas amargados”, pero el que no sepamos celebrar no significa que Dios no sepa celebrar, la Biblia nos habla de una gran celebración en el cielo, con todo y comida. Una verdadera fiesta, en una mayor plenitud e intensidad, como nunca hemos estado en alguna aquí en la tierra. Una celebración gozosa a la manera de Dios.
Solo para tener algo de trasfondo, observemos algunos videos de fiestas judías, para que nos demos una idea.
-          Ejemplos de videos de celebraciones judías –

Sobre la tradición encarnacional (sacramental)
Nuestro Señor Jesucristo es glorioso y esto lo podemos ver claramente en su misión que vino a realizar en este mundo. La más grande misión que nadie pudo imaginar ni emprender, buscar y salvar lo que se había perdido.
Con su obra, nos dejó ejemplo de cómo debemos entonces vivir. La vida humana es digna y sus expresiones son disfrutables. El pecado es destructivo y hunde al hombre en la miseria.
Jesús hizo lo que fue llamado a hacer – “liberar a los oprimidos” - En las obras y las palabras de Jesús, no hay división entre lo sagrado y lo secular. El acto de misericordia fluyó del ser de Jesús rompiendo el muro divisorio entre la fe y el trabajo, entre lo sagrado y lo secular.
La doctrina de la Trinidad es una de las enseñanzas más profundas y controversiales de la Iglesia. Muchos han dejado la Iglesia por la doctrina de la Trinidad, otros han acusado a los cristianos de adorar tres dioses y existen miles de tomos tratando de explicar la doctrina. Pero la Trinidad es el corazón de la Tradición Encarnacional, porque Jesús ES la Encarnación. En la persona de Jesucristo, Dios llegó a ser hombre y con ello mostró su bendición al mundo material y físico donde vivimos. Dios el Espíritu creó un cuerpo físico en el que moraba una armonización bella de lo espiritual y lo material. Dios creó a los seres humanos con una parte espiritual y una parte material; y Dios llegó a ser uno de nosotros para traernos de nuevo a su familia.
Como parte de su vida terrenal, Jesús asistía a las sinagogas locales para participar en la adoración y las prácticas de su fe. Los Evangelios también mencionan tiempos cuando Jesús visitó el templo en Jerusalén para adorar y orar. Pareciera que Jesús afirmó los sacramentos y liturgias que tienen sus raíces en lo físico. Contrario a lo que muchos creen, Dios no limita su afirmación a las “actividades religiosas”. Con su propia vida, Jesús aprobó las actividades cotidianas; actividades como trabajar, comer, reír, lavar la ropa, caminar, llorar, hablar, etc. Todo en la vida tenía honor. Todo recibió honor incluyendo profesiones y trabajos. En la mayoría de las pinturas y películas, vemos a Jesús como un hombre de piel pálida y manos suaves. Debiéramos imaginar a Jesús como un hombre moreno con manos duras que podía trabajar la madera transformándola en una mesa. Jesús también tenía el poder de transformar a las personas con el poder de sus palabras. Dios afirmó, con la encarnación, el valor de la vida humana y la belleza del mundo material.
¿Has considerado que tu trabajo cotidiano – lavando trastes, amando a tus amigos, esposo(a) y novio(a), haciendo la tarea, etc. – es tan importante para Dios como los “trabajos espirituales”?
El enfoque en lo físico es natural para los seres humanos. Necesitamos comida y la disfrutamos, compramos ropa para no tener frío, tomamos una pastilla cuando tenemos dolor de cabeza o gripa. Los mensajes del mundo nos entran por los sentidos. Tenemos un problema cuando hablamos del mundo espiritual; porque no podemos oler, saborear, ver, ni oír lo espiritual. Por eso tenemos la tendencia de poner en otra categoría a las cosas espirituales. Ponemos atención a los asuntos espirituales solo cuando estamos involucrados en actividades de la iglesia o haciendo “nuestro devocional” o cuando necesitamos algo.
El Espíritu Santo promueve una armonía entre lo físico y lo espiritual. Fuimos creados con la parte espiritual y corporal en armonía, pero después de la caída, el cuerpo empezó a luchar contra el espíritu (Romanos 7:15). Nosotros esperamos el día cuando el cuerpo y el espíritu estén en armonía otra vez.
La principal manera que el Espíritu usa para sanar la división entre el cuerpo y el espíritu es por medio de las “disciplinas espirituales”. Cuando ayunamos, le estamos diciendo al cuerpo que los asuntos espirituales son importantes. Al servir a otros, le estamos diciendo que las necesidades de otros son más importantes que las nuestras. Con la disciplina de la sencillez, nos libramos de la tiranía del deseo de acumular cosas. La adoración nos recuerda que somos “polvo”. Las disciplinas espirituales ponen a nuestros cuerpos en el lugar donde Dios puede trabajar en su bondad para traer armonía a nuestras vidas.
Cuando el cuerpo y el espíritu empiezan a armonizar, podemos quitar las categorías. Podemos participar en actividades religiosas y cotidianas tratándolas como actividades iguales porque Dios está en ambas. Entonces, todo lo que decimos, todo lo que hacemos y todo lo que somos, son maneras para hacer real la presencia de Dios para las personas a nuestro alrededor. Somos libres para mostrar a Dios al mundo. Estamos disponibles para ser los representantes de Dios y Él hace su trabajo a través de nosotros. Cuando dejamos que el poder y la vida de Dios fluyan a través de nosotros, llegamos a ser las personas que Dios quiere y Dios es conocido en el mundo.
Hasta ahora, hemos hablado en términos teóricos. Esta es la parte más sencilla. Tenemos que pasar a lo concreto, los cambios prácticos que nos ayudarán a integrar nuestro ser dividido. El primer paso es cambiar el interior y poner atención a la fuente de lo que decimos y hacemos. Tenemos que someternos al Espíritu Santo, en vez de resistirle. Tenemos que quitar la barrera que mantiene a Dios fuera de las partes más íntimas de nuestro ser. Cuando oramos; “Dios, quita las barreras, te pido que penetres en mi vida y me hagas una persona íntegra”, Dios va a responder.
Empezaremos a pensar en unidades de armonía, abandonando distinciones como espiritual/material, sagrado/secular, fe/obras, alma/cuerpo, religioso/mundano. Jesús nos mostró por sus acciones que la vida puede ser integrada y que podemos vivir en el poder de Dios cada día experimentando su poder en cada cosa que hacemos.
Nuestra carrera llega a ser nuestro llamamiento – igual que un pastor o un misionero. Jesús sirvió a Dios en el taller de carpintería haciendo sillas, mesas, puertas y cunas. También servimos a Dios cuando trabajamos en computadoras, reparamos los autos o realizamos registros contables.
La familia es un lugar donde puedes servir a Dios en vez de un lugar donde puedes satisfacer tus propias necesidades. Cada uno de nosotros tiene la necesidad de interrelacionarse con otros, estar con personas donde nos sentimos amados. La familia puede suplir estas necesidades. Tal vez nos encontramos haciendo un trabajo “aburrido”, pero esta actitud, nos puede ayudar a encontrar a Dios en medio de ello.
Dejaremos la obsesión de querer llegar a la cima o de ser la persona más importante. Una persona integrada puede unir a Dios, su familia y su vocación; pasando el tiempo necesario con cada uno, en vez de someterse a un sistema legalista de “10 minutos con Dios, 2 horas con la familia, 8 horas para el trabajo, etc.”
El presidente de la compañía y la secretaria son de igual valor delante de Dios. Entonces, amaremos y respetaremos a cada persona por igual. Cada acción y cada actividad son importantes para Dios y manifiestan la presencia de Dios en el mundo. Hay que recordar que nuestra transformación interior requiere tiempo y se da gradualmente.
Junto con las otras tradiciones – Contemplativa, de Santidad, Carismática, de Justicia Social y Evangélica – la tradición encarnacional nos puede guiar a las profundidades de nuestro interior y guiar a nuestras acciones para que podamos manifestar la presencia de Dios a las personas en la familia, el trabajo y la sociedad. A través nuestro, el mundo espiritual invisible llega a ser visible.

Sobre el cristiano y las artes
Primero consideremos que (1) Dios hizo al ser humano completo, con una parte espiritual y otra material, (2) En Cristo, el hombre entero es redimido, (3) El señorío de Cristo abarca la vida entera del creyente y (4) Cristo regresará y el cuerpo humano se levantará de entre los muertos, para que el ser humano completo sea redimido. Es dentro de este marco en que nosotros debemos entender qué lugar ocupan las artes en la vida cristiana. Cuando el hombre es redimido por la sangre de Cristo, todas sus capacidades como ser humano son restauradas. El señorío de Cristo abarca todas las áreas de su vida, incluyendo su intelecto y su expresión artística. Las artes y las ciencias tienen un lugar en la vida cristiana, no son periféricas. Para un cristiano redimido por la obra de Cristo y viviendo dentro de las normas de las Escrituras y bajo la dirección del Espíritu Santo, el señorío de Cristo debe incluir un interés en las artes. Un cristiano debe usar las artes para la gloria de Dios, no solo como suplementos, sino como cosas bellas que alaban a Dios. Las obras de arte pueden ser una doxología en sí mismas. (Francis A. Schaeffer – Art and the Bible)
Algunos creyentes le restan importancia a las artes en la vida cristiana, algunos hasta llegan a decir que los diez mandamientos prohíben casi todo tipo de arte, al decir “no te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que hay en el cielo ni en la tierra…” Sin embargo, el libro de levítico nos aclara que el mandamiento se refiere a no hacerse imagen para adorarlas como a Dios. (Éxodo 20:4-5; Levítico 26:1) es decir, adorar las obras de arte es malo, pero no el arte en sí mismo, de hecho, el tabernáculo fue lleno de obras de arte por mandato de Dios mismo. También el templo fue lleno de obras de arte. 2 Crónicas 3:6 nos aclara que muchas de estas obras de arte fueron puestas solo para adornar sin ningún otro fin o propósito, solo porque se veían bonitas, reflejaban belleza y esa belleza proclamaba la gloria de Dios.
En algunas ocasiones, el arte fue mal usado por el pueblo de Dios, como fue en el caso de la serpiente de bronce que Dios le mando a Moisés construir para salvar a su pueblo de las serpientes que les estaban mordiendo. Tiempo después, fue objeto de culto en el pueblo, pervirtieron algo bueno.
En la Biblia encontramos esculturas, música, drama, poesía y danzas utilizadas tanto en la adoración a Dios como en otros eventos sociales. Esto no santifica todo el arte, pero sí da evidencia de que las obras de arte no son malas en sí.
Francis Schaeffer nos dice que hemos de pensar en varias cosas en relación al arte, aunque el campo de la estética es muy amplio.
1.       Las obras de arte tienen valor en sí mismas.
2.       Las obras de arte añaden fuerza a nuestra cosmovisión.
3.       Definiciones normales, sintaxis normales.
4.       El arte y lo sagrado.
5.       Cuatro criterios de juicios: excelencia técnica, validez, contenido intelectual – la cosmovisión que presenta, y la integración del contenido y el vehículo.
6.       El arte puede ser usado para cualquier tipo de mensaje.
7.       Cambio de estilos. Los estilos en el arte pueden cambiar y no hay nada de malo en esto.
8.       Formas de arte moderno y el mensaje cristiano.
9.       La cosmovisión cristiana.
10.   El asunto del arte cristiano. El cristiano es un hombre libre en Cristo y puede “volar hasta las estrellas”, bajo la guía del Espíritu Santo.
11.   La obra de arte individual y la obra total del artista.

Concluyendo, ninguna obra de arte es más importante que la propia vida del cristiano, y cada cristiano está llamado a ser un artista en este sentido. Puede ser que no tengas el don de la escritura, Ni el don de componer o de cantar, pero cada uno tiene el don de la creatividad en términos de la forma en que vive su vida. En este sentido, la vida del cristiano debe ser una obra de arte. La vida del cristiano debe ser verdadera y también llena de belleza en medio de un mundo perdido y desesperado.

Algunas preguntas útiles (Grant Horner):
-          ¿Cuál es la aparente posición moral de la obra en cuestión?
-          ¿Cuál es la aparente visión que el autor tiene del mundo?
-          ¿Qué se puede aceptar, es decir, qué es verdad?
-          ¿Qué debe rechazarse por carente de verdad?
-          ¿Debería una persona retraerse de participar en cultura y hasta qué punto?
-          ¿Puede la participación en la actividad cultural usarse para la gloria de Dios?
-          ¿Puede ser la participación perjudicial para la vida espiritual de la persona?
-          ¿Es esta un área de problema personal?
-          ¿Se ha comprometido la obediencia de la persona al punto que no reconoce esta como un área problemática?

“Dios es un Dios de belleza. Él es la fuente esencial de la belleza, y su carácter es bello. Parte de la tarea del hombre es reflejar el carácter del Dios. Eso significa que somos llamados a producir arte, y un arte que sea excelente.” (R.C. Sproul)

La belleza y la apreciación artística son de los primeros elementos que tiene un niño para distinguir entre la virtud y el vicio. Lo bello, refleja lo virtuoso. Lo malo, es feo.

Sobre nuestras respuestas
A)     Gozo y celebración
La respuesta nuestra debiera de ser de gozo, como la del Señor.
Celebrar con gozo en comunidad que más personas escuchen el evangelio del Señor.
Aprender a celebrar en la vida, pues hay razón suficiente para ello.
Apreciar el evangelio de la gracia y dejar de imponer cargas sobre otras personas.
Al celebrar, estamos viviendo para la gloria de Dios.
Podemos con libertad dirigirnos en todos los asuntos de esta vida con gozo y con la plena conciencia de que podemos agradar a Dios en cada aspecto, no solo en lo religioso, sino también en lo laboral, familiar, social, económico, cultura, etc.

B)      Murmuración
Lamentablemente, muchas veces en las iglesias somos como el hermano mayor.
Legalistas y amargados. Siempre desconfiados de los demás y manipulando la vida de los que nos rodean a través de la mala conciencia.
Sin tratar con dignidad la vida humana y sus expresiones.
Cuando tratamos con legalismo a las personas, estamos despreciando el evangelio de la gracia de Dios. En realidad, con nuestros actos, estamos proclamando un evangelio diferente.

C)      Sobre el arte, somos llamados a analizar, examinar el arte. Pero además, a apreciar el arte, es más, a disfrutar del arte. Y si el Señor nos ha dotado de creatividad, como lo creo que todo ser humano pues llevamos la imagen de Dios en nosotros, a producir obras de arte, a participar activamente en el arte con una cosmovisión cristiana, bajo los principios de la Palabra de Dios y la guía del Espíritu Santo. Dios será glorificado y el mundo recibirá una perspectiva refrescante sobre la vida, una perspectiva que apunta a Dios con todo brillo.

Conclusión.
Nuestro Señor Jesucristo es glorioso y esto lo podemos observar en la misión que vino a cumplir en la tierra: buscar y salvar lo que se había perdido.
La conversión es tan grande, que hemos de valorarla y celebrarla. Todos son bienvenidos a la mesa del Señor.
Los hermanos mayores, hemos de aprender a vivir en la gracia y no desechar el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Caminemos con Cristo encarnando el mensaje en toda nuestra manera de vivir, para la gloria de Dios.