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sábado, 23 de mayo de 2015

Fiestas Judías y Cristianas - 3a Parte

viernes, 22 de mayo de 2015

¿Cuál es la más alta vocación del cristiano? (Apocalipsis 4:8-11)

La continua alabanza que los ángeles ofrecen a Dios en el cielo, muestra el énfasis bíblico en la importancia de alabar al Señor. De hecho, es un mandato divino para los hombres (Salmo 100). Alabar a nuestro Creador en el cielo es la más elevada expectativa para el creyente; si bien, nuestra adoración comienza desde este mundo en tres maneras:
  • Adorando al Señor, haciendo todo para la gloria de su Nombre en nuestro diario vivir. (1 Corintios 10:31).
  • Presentando siempre a Dios nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, para que seamos transformados por él. (Romanos 12:1-2).
  • Ejerciendo el privilegio que tenemos, de este lado del cielo, de gozar de la adoración colectiva a nuestro glorioso Dios cada domingo.
Alabarlo en su presencia gloriosa junto con su pueblo, en la iglesia local, con la iglesia universal y sus ángeles, oyendo su palabra, ofrendando, cantando, orando, testificando, alentándonos unos a otros, es un don de Su gracia a nosotros los creyentes (Hebreos 12:22-24).
Queridos hermanos, apreciemos, tan gran oportunidad, asistiendo y participando en nuestro culto dominical.
Carlos Astorga

sábado, 2 de mayo de 2015

DE LA IMPOSIBILIDAD DE DEJAR DE SER PECADORES Y POR TANTO DE MORIR - Por Mauricio Toxqui P.

DE LA IMPOSIBILIDAD DE DEJAR DE SER PECADORES
Y POR TANTO DE MORIR
Por Mauricio Toxqui P.

No se deja de ser pecador, se es, se vive en medio de lo antagónico a Dios. Proveemos para la carne, y así, morimos; no hay nada nuevo en esto, estamos habituados: morir, sobrevivir, sobremorir, y volver al inicio. ¿Que nos queda después de la muerte en vida? Pecado, decisión tras decisión florece nuestra caída, la existencia pareciera que quiere dejar de ser pecado, de pecar, de morir, pero morimos, nos morimos. Morimos y ¿qué podemos hacer? No hacemos nada, no sabemos.

Tratamos, vaya que tratamos con toda las fuerzas de curarnos de nosotros mismos, del mundo, de los otros, quisiéramos curarnos del mundo, de esta guerra que existe en el mundo que no vemos, pero la lucha día a día momento a momento nos presenta la posibilidad de la muerte y ¿cómo es que aún vivimos, si morimos en cualquier momento? La muerte nos acecha, nos aguarda, si algo hay de cierto en esta urdimbre que llamamos historia, nuestra historia, es que morimos.

La muerte nada promete, todo cumple, calla, es silenciosa, guarda silencio, pero es contundente su realidad cuando reclama nuestro ser, es tan real, que morimos. Hoy que muero, casi quiero dejar de ser, de estar, pero muero y es la confirmación contundente de que estoy, ¿como decir?: ¿vivo? La muerte se fermenta en el crisol de nuestra propia humanidad, el caldo de cultivo de nuestra muerte es nuestra inserción en el monstruo incrédulo, y en nuestra dependencia enfermiza al sistema, ese que enferma, que duele, que lastima, pero que es añorado por el ser, porque el ser, nuestro ser, reclama una posibilidad de mezclar al mundo con Dios, de licuarlo y tragarlo y “ser feliz” Dios y mundo ¿es posible? ... Y morimos.

Pero, el que tiene su esperanza puesta en el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, vive, porqué él le da la vida. El que muere, tiene una luz, porque si muere, su conciencia le dice que tiene vida, porque solamente puede morir lo que tiene vida, así es que si muero, hay promesa de resucitar, de vivir, de revivir, de convivir y de ver lo que no se ve, ese mundo que no vemos pero que es tan real, que vivo.

El gigante, el que habló grandes verdades, el que quiso ser de Dios, el que viviendo prometía grandes cosas, grandes virtudes y murió, es decir, cayó, tiene la posibilidad de la resurrección, porque si ha muerto es porque tenía vida. Es decir, él que es muerto, es definitivamente muerto, ¿qué puede hacer para vivir? Nada hace, no sabe, no siente, está muerto.

Pero el que muere, pero vive, sabe que muere, sabe que la muerte está a las puertas, momento a momento, día a día, lo sabe, porque cuando muere, entonces tiene la posibilidad de pedir la vida, de pedir la luz, de comunicarse con el dador de la vida porque él es La Vida, lo sabe, está consciente, y entonces vive.

Y esa vida que se le otorga, está condenada a correr el riesgo de volver a morir, día a día, momento a momento, es la vida y es la muerte...

Usado con permiso.
ObreroFiel.com – Se permite reproducir este material siempre y cuando no se venda.

lunes, 27 de abril de 2015

Sesión 20 - Enfermedad y Curación de Ezequias (Isaías 38)



"He aquí, por mi bienestar tuve gran amargura;
eres tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada,
porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados." Isaías 38:17

viernes, 17 de abril de 2015

Cristianismo y cultura

“El cristiano no puede sentirse satisfecho en tanto que alguna actividad humana se encuentre en oposición al cristianismo o desconectada totalmente del mismo. El cristianismo tiene que saturar, no tan solo todas las naciones, sino también todo el pensamiento humano. El cristiano, por tanto, no puede sentirse indiferente ante ninguna rama del esfuerzo humano que sea de importancia. Es preciso que sea puesto en contacto, de alguna forma, con el evangelio. Es preciso estudiarlo, sea para demostrar que es falso, sea para utilizarlo para promover el Reino de Dios. El Reino debe ser promovido no sólo en extensión, sino también en intensidad. La iglesia debe procurar no sólo ganar a todo hombre para Cristo, sino en ganar al hombre entero.” Gresham Machen, Cristianismo y cultura, 1912

lunes, 13 de abril de 2015

Fruto Espiritual - Carlos Astorga

Predicación sobre el fruto espiritual
por Carlos Astorga

"Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno" Mateo 13:23
Audio: Fruto Espiritual

lunes, 6 de abril de 2015

Sesión 17: Esperanza en el Señor (Isaías 33)



"Tus ojos contemplarán al Rey en su hermosura...Porque allí, el Majestuoso, el SEÑOR, será para nosotros lugar de ríos y de anchos canales, por donde no andará embarcación de remos, ni nave potente por él pasará.
Porque el SEÑOR es nuestro juez, el SEÑOR es nuestro legislador, el SEÑOR es nuestro rey; El nos salvará."